Los Cristianos Contemplando la Puerta – una palabra de ánimo para ir más allá …

Introducción

Desde el año 2006, hubo un resurgimiento de la teología reformada en el “evangelicalismo norteamericano”, y que pronto se expandió al resto del mundo, y cobró mucha fuerza en Latinoamérica. En Estados Unidos, el movimiento fue bautizado por el periodista de la revista Times, David Van Bierna como Nuevo Calvinismo, en su artículo del año 2009 llamado; 10 ideas changing the world right now: The New Calvinism, y en Latinoamérica, se le bautizó; La Nueva Reforma. Van Bierna, identifica a los líderes de este movimiento en los EUA, como John Piper, Mark Driscoll (que actualmente dejó el movimiento y la teología calvinista) y Al Mohler, las principales influencias ideológicas de este movimiento, mayoritariamente de jóvenes evangélicos provenientes de todas las denominaciones protestantes, especialmente de iglesias pentecostales/carismáticas, a quienes Collin Hansen, un periodista cristiano del periódico Christianity Today, les bautizó como Young, Restless & Reformed (Jóvenes, Inquietos y Reformados), por la actitud de muchos de estos jóvenes que inquietamente (vigorosamente), esparcen las doctrinas calvinistas aprovechando el boom de las redes sociales que en ese momento estaba en su apogeo (el inicio de Facebook y Twitter fue en el 2008 y al año siguiente Youtube). El debate de la soteriología (la rama de la Teología que estudia la Salvación)que antes estaba relegado a ambientes académicos, ahora es de lo más común verlo en grupos de Facebook y otras redes sociales, muchas veces, haciendo gala de actitudes de altanería y tachando a medio mundo de herejes. Mientras estaba pasando todo esto, el Señor me había llamado a estudiar teología para poder servirle mejor. Estudié un año en Zion Ministerial Institute, en Waverly NY, perteneciente a una organización pentecostal llamada Zion Fellowship International (Confraternidad Cristiana Sión). Aunque en ese tiempo asistía a una iglesia metodista en mi ciudad Monterrey, y aunque la escuela es de trasfondo pentecostal, me permitieron estudiar allí por sus raíces wesleyanas que tenían en su doctrina. Una de las tantas materias que vi fue la materia del Tabernáculo de Moisés, donde cada una de las tres áreas o zonas del Tabernáculo: el Atrio, el Lugar Santo y el Lugar Santísimo, son sombras (Hebreos 8:5) de las tres etapas de madurez del cristiano (1ª Juan 2:12-14): Hijitos (niños), Jóvenes y Padres; y cada uno de los muebles del Tabernáculo, significan eventos o fases de cada una de las tres etapas de crecimiento. Uno de los tantos elementos del Tabernáculo es la Pared de Lino, y la Puerta.

La Pared de Lino y la Puerta

La Pared de Lino se encuentra descrita en Éxodo 27:9-19. Era una barda de 100 codos de largo (46 metros) y 50 codos de ancho (23 metros) y 5 codos de alto (2.5 metros).  Aunque el Dr. Brian J. Bailey, el autor del libro de texto con el mismo nombre de la materia, El Tabernáculo de Moisés, da muchas analogías de lo que simboliza el Atrio y la Pared de Lino, pero el mensaje principal de la Pared de Lino que circundaba el interior del Tabernáculo, es: la gracia (habilidad divina) y la justicia de Dios. Sobre la gracia, el Dr. Bailey comenta:

“Las cortinas de lino colgaban sobre 60 columnas de bronce, y servían como “pared” o cercado del Atrio Exterior (Ex. 27:9-19, 38:9-20). Las cortinas o pared de lino medían 5 codos de alto. El número cinco, según la numerología bíblica, nos habla de la gracia, pero también del juicio, como vemos en la parábola de las diez vírgenes, cinco recibieron gracia para entrar al banquete de las bodas, mientras que cinco quedaron fuera (Mt. 25:1-13). Únicamente podemos entrar al tabernáculo celestial, del cual el Tabernáculo de Moisés es un tipo, por medio de la gracia de Dios (habilidad divina). Aquellos que son excluidos del Reino de Dios son juzgados (por sí mismos) indignos de la vida eterna, pues ellos han rechazado al Hijo de Dios. Su juicio en el infierno es definitivo e irrevocable. Pablo dijo a los judíos de Antioquia, quienes rechazaban el evangelio de Jesucristo: “A vosotros a la verdad era necesario que se os hablase primero la palabra de Dios; más puesto que la desecháis, y no os juzgáis dignos de la vida eterna, he aquí, nos volvemos a los gentiles”. (Hch.13:46). Por lo tanto, clamemos a Dios para que nos dé gracia para poder entrar al tabernáculo espiritual y tener comunión con Él” (Bailey, 1997, págs. 22-23).

Sobre la justicia divina, el Dr. Bailey comenta:

“En la Palabra de Dios, el lino nos habla de la justicia de Dios. Leemos en Apocalipsis 19:7-8: “Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado. Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos”. El vestido de bodas de la Esposa está hecho de sus acciones justas y buenas obras” (Bailey, 1997, pág. 23).

Y prosigue:

“Uno de los primeros mensajes que debemos exponer a las personas es la justicia de Dios, representada por la pared de lino en el Tabernáculo de Moisés. La justicia del Señor es el factor divisorio, les niega a las personas el acceso o les da una plena entrada al reino de Dios” (Bailey, 1997, pág. 24).

La Puerta (Éxodo 27:16)

La Puerta en el Tabernáculo, nos habla de la Salvación y específicamente de Jesucristo el único camino a la Salvación, Jesucristo, la Puerta (Bailey, 1997, pág. 31). Jesucristo es la Puerta de la Salvación (Juan 10:7-9), así como la Puerta del Tabernáculo, era la única entrada a este, así mismo como Jesucristo, el único camino a la Salvación (Juan 14:6). La puerta constaba de cuatro columnas, las cuales significan los cuatro confines de la tierra (Isaías 11:12; Ap. 7:1), y como comenta el Dr. Bailey:

“El número cuatro en la numerología bíblica tiene la connotación de ser universal. Hay cuatro puntos cardinales: norte, sur, este y oeste. El término “los cuatro confines de la tierra” es usado en la Biblia para significar toda la tierra (Is. 11:12; Ap. 7:1). Por lo tanto, las cuatro columnas de la puerta significan que la invitación a la salvación está abierta a todos; a todo aquel que venga (Jn. 3:16). El Espíritu y la Esposa de Cristo dicen al unísono: “y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente”. (Ap. 22:17). La invitación está dirigida a todos, pero pocos responden” (Bailey, 1997, págs. 29-30).

Esta puerta era muy hermosa, ya que tenía unos colores hermosos que la diferenciaban del blanco del lino de las paredes del Tabernáculo. “El lino fino estaba entretejido con materiales de color azul, púrpura y escarlata. Todos estos colores tienen un significado espiritual. El lino, como ya dijimos, habla de justicia. El azul nos habla de la Palabra de Dios (Nm. 15:38-39) y también de los cielos, pues los cielos son azules. El púrpura habla del ministerio de realeza (Jue. 8:26; Lc. 16:19; Jn. 19:1-3). El escarlata habla del ministerio sacerdotal, pues el escarlata es el color de la sangre, hablando de los sacrificios que los sacerdotes tenían que ofrecer” (Bailey, 1997, pág. 30). El Dr. Bailey también explica que estos cuatro colores, también hablan de diferentes aspectos de la Personalidad de Cristo:

  • Lino = Cristo el Justo.
  • Azul = Cristo el Profeta o El Verbo de Dios.
  • Púrpura = Cristo el Rey.
  • Escarlata = Cristo el Sumo Sacerdote quién ofreció su cuerpo como sacrificio por nuestros pecados.

La Salvación es ofrecida universalmente (el calvinista le llama a esto, Llamamiento externo), al que quiera (Juan 3:16, Ap. 22:17), y aunque esta ofrecida al que quiera, pocos responden. Todo aquel que cruce la Puerta, es salvo. Todo cristiano, con un conocimiento básico del Evangelio, respondería al igual que el Dr. Bailey (independientemente de la postura soteriológica) a la pregunta ¿Cómo se puede “cruzar” la Puerta? O ¿Cómo se es salvo?

“Debemos aceptar Su justicia y Su expiación por nuestro pecado. Para poder ser salvas, las personas deben creer en su corazón y confesar con su boca que Cristo es Señor y Salvador, (Ro. 10:9-10)” (Bailey, 1997, pág. 31).

Contemplando la Puerta

Muchos cristianos en las redes sociales se la pasan contemplando la Puerta. Su único tema es la Puerta, la Salvación, y más que la Salvación, la mecánica del como se entra a la Puerta. El calvinista dice: “Jesús desde adentro del Tabernáculo, te enlaza con sus cuerdas y jala y fuerza a entrar solo a los elegidos incondicionales que Él eligió”. El arminiano responde: “Jesús puso todos los medios por el cual podamos entrar por la Puerta, pero solo entra el que por su voluntad quiere y Jesús ya sabía de antemano quien iba a entrar al Tabernáculo y quien no”. Y el gran resto de pelagianos responde a los últimos dos: “Pues… Jesús puso la habilidad en mi para poder entrar y salir del Tabernáculo cuando a mi se me plazca”. Es hermosa esta Puerta, y es muy interesante el estudiar y saber el como se entra por la Puerta, pero … ¿Es todo lo que hay? ¿La Puerta?

Lo que hay después de la Puerta

Uno de los primeros libros cristianos que leí de niño, es el clásico de Juan Bunyan (1628 – 1688), El Progreso del Peregrino. Es un libro ilustrado, que aún está en mi biblioteca personal. El libro, trata de una alegoría de la caminata del cristiano hasta la Sion Celestial. Juan Bunyan, fue apresado en 1660 durante el reinado de Jaime II de Inglaterra por, “llevar a cabo reuniones ilegales y por no conformarse con las ceremonias nacionales de la Iglesia de Inglaterra” (Bunyan, 1993, pág. 5), fue apresado por 12 años en la cárcel de Bedford. Esta alegoría, la recibió en parte en revelación y en parte en un sueño. Bunyan lo cuenta así:

“Me hallé de pronto con una alegoría, sobre su viaje y el camino hacia la gloria, con más de veinte cosas que escribí. Esto hecho, otras veinte en mi cabeza descubrí; y estas otra vez se volvieron a multiplicar, como chispas que de las brazas se echan a volar” (Bunyan, 1993, pág. 5).

El personaje principal, Cristiano, sale de la Ciudad de Destrucción, en búsqueda de un lugar donde pueda liberarse de una gran carga que llevaba como una mochila a sus espaldas. Evangelista, un personaje que conoció en Ciudad Destrucción, le había mostrado el camino para llegar a la Puerta Estrecha, un lugar donde le dirían donde esta el lugar para liberarse de su pesada carga. El lugar, era el Gólgota, la Cruz. Cuando por fin Cristiano llegó allí, su carga se le desplomó y se fue a una tumba. Finalmente libre, Cristiano exclamó: “El me ha dado descanso por su sufrimiento y su muerte” (Bunyan, 1993, pág. 79). Bunyan relata, como Cristiano, ve extasiado la Cruz que lo libró de su pesada carga.

“Asombrado de que la vista de la cruz pudiera aliviar su carga, quedó sumido en maravillada contemplación. Las lágrimas llenaron sus ojos y bañaron sus mejillas” (Bunyan, 1993, pág. 80).

Pero allí no terminó la historia. No vemos a un Cristiano que se queda contemplando la cruz, por más hermosa que fuera, y que allí terminó su viaje. No, su viaje continuó, y vemos como Cristiano camina y camina hasta llegar a la Sion Celestial. Ese “caminar”, es lo que llamamos santificación. En este artículo no me importa a que modelo de santificación te atienes; ya sea el wesleyano, reformado, pentecostal o cualquier otro que exista. Cualquier modelo de santificación, tiene la misma meta; llegar a ser como Cristo, ya sea en esta vida o en la eternidad. En el capítulo 6 de la epístola a los Hebreos, el autor anónimo, les dice:

“Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios, de la doctrina de bautismos, de la imposición de manos, de la resurrección de los muertos y del juicio eterno” (Hebreos 6:1-2).

Versión Reina – Valera 1960

La versión Dios Habla Hoy Versión Latinoamericana, es más clara.

“Así que sigamos adelante hasta llegar a ser adultos, dejando a un lado las primeras enseñanzas acerca de Cristo. No volvamos otra vez a las cosas básicas, como la conversión y el abandono de las obras que llevan a la muerte, o como la fe en Dios, las enseñanzas sobre el bautismo, el imponer las manos a los creyentes, la resurrección de los muertos y el juicio eterno” (Hebreos 6:1-2).

Dios Habla Hoy Versión Latinoamericana

Juan Calvino, en sus comentarios a la Epístola a los Hebreos, cometa muy acertadamente estos versículos. Calvino dice:

“A su reproche el autor agrega esta exhortación, para que dejando los principios rudimentarios de la doctrina, ellos siguieran adelanta hacia la meta. Por la “palabra del comienzo” da a entender los primeros rudimentos enseñados a los ignorantes cuando fueron recibidos en la Iglesia. Ahora les recomienda abandonar dichos rudimentos; no porque los fieles hayan de abandonarlos; sino para que no permanezcan estancados en ellos; y esta idea aparece más clara con lo que sigue, o sea con la comparación de un “fundamento”; porque al edificar una casa jamás debemos omitir los cimientos; y sin embargo, ocuparse siempre en colocarlos sería ridículo. Porque como el fundamento se coloca en razón de lo que sobre ello se va a construir, aquel que se ocupa de ponerlo sin tener en cuenta la parte superior de la construcción, se fatiga en una labor insensata e inútil. En resumen, así como el constructor debe comenzar por los cimientos, en la misma forma debe proseguir con su obra hasta que la casa este construida. El caso es semejante por lo que respecta al cristianismo; tenemos lo principios rudimentarios como fundamento, mas a este debe seguir inmediatamente la más elevada doctrina que ha de completar el edificio. Por lo tanto, los que permanecen en los primeros rudimentos actúan de la manera más irrazonable, porque no se proponen ningún fin, como si el constructor pusiera todo su esfuerzo en el fundamento, y descuidara la construcción de la casa. De modo que el Apóstol desea que nuestra fe esté fundada al principio en relación con su crecimiento hasta que por el continuo progreso finalmente quede completa” (Calvino, 1977, pág. 119).

La palabra griega que se usa en la versión Reina – Valera 1960, para perfección, es la palabra Teleiotes (Strong’s G5047), la cual el Léxico Griego Thayer lo traduce como: Perfección moral y espiritual.

Muchos cristianos, en especial los de trasfondo reformado, tienen un poco de aversión cuando se topan con la palabra perfección. Cuando uno empieza a hablar de perfección, aducen inmediatamente a la doctrina del arminiano John Wesley llamada la Perfección Cristiana. Un amigo reformado, cuando le trataba de explicar la perfección cristiana, siempre que le citaba versículos que confirmaban que había gente o personas perfectas en esta vida, como Filipenses 3:15 que dice: “Así que, todos los que somos perfectos”, mi amigo reformado inmediatamente me respondía: “¡Sí! Cuando seamos resucitados”. Pero, ¿Será que ser perfecto bíblicamente? ¿Sera que es ser perfecto sin defecto equivocación?  ¡No para nada! Ni el mismo Wesley quería definir la perfección cristiana de ese modo, ya que para el era “amor perfecto” (Wesley, 2008, pág. 115), y era también “pureza de intención” (Wesley, 2008, pág. 118), y si se le preguntaba si era perfección sin pecado, el respondía: “No vale la pena discutir sobre un término o palabra. Es “salvación del pecado [se refería a tener victoria sobre el pecado, que no domine nuestras vidas]”” (Wesley, 2008, pág. 115), ni mucho menos es una perfección absoluta, porque, “la perfección absoluta pertenece, no a hombres ni a ángeles, sino solo a Dios” (Wesley, 2008, pág. 115). De hecho, Wesley veía a la perfección cristiana, como un proceso continuo que ayudaba al crecimiento continuo del cristiano, porque “el que goza de la perfección cristiana no se encuentra en un estado que no pueda desarrollarse. Por el contrario, puede crecer en gracia más rápidamente que antes” (Wesley, 2008, pág. 115). Como decía Juan Calvino, nuestra fe esta fundada “al principio en relación con su crecimiento hasta que por el continuo progreso finalmente quede completa” (Calvino, 1977, pág. 119). Como lo explica el Dr. Brian J. Bailey, en su sermón, “Yendo hacia adelante”:

“Aquí (refiriéndose a Hebreos 6:1-2), vemos que Dios quiere que nos movamos hacia la perfección. El concepto “perfección” es un concepto muy interesante. Me han dicho que la primer pregunta que los maridos hacen a sus esposas respecto a su bebé recién nacido es: “¿El bebé esta bien?” “¿Es perfecto?” Todos estaremos de acuerdo en que un bebe normal es “perfecto”, sin embargo, el es perfecto como bebé. Si un bebé se queda como bebé muchos años después, el ya no sería perfecto, porque tu esperarías que el niño crezca y madure. En cada etapa de su vida, el puede ser pronunciado “perfecto” para su edad. En la misma manera, cuando nosotros llegamos a conocer a Cristo, nosotros estamos llenos de gozo y somos perfectos para nuestra etapa; pero necesitamos continuar en crecer y madurar como cualquier cristiano debería. Como vemos, la perfección esta ligada al crecimiento. El Apóstol Pablo les está diciendo que a los creyentes se les han enseñado doctrinas elementales, y que estas doctrinas le han hecho experimentar y han sido guiados a un grado de perfección. Sin embargo, ellos necesitaban aprender verdades más profundas, para poder lograr una perfección en madurez” (Bailey, Homilies Volume 2, 2013, págs. 88-89).

El autor anónimo de la Epístola o Tratado a los Hebreos (que es más bien un tratado teológico, y el autor no se sabe, tal vez sea Pablo u otro. No nos atañe entrar a ese debate para esta publicación), da una lista de cinco rudimentos de la fe, que pondré a continuación:

  1. Arrepentimiento (conversión en la versión DHH) de obras “que llevan a la muerte” (DHH).
  2. Fe en Dios.
  3. Enseñanza de Bautismos.
  4. Imposición de manos.
  5. Resurrección de los muertos y el juicio eterno.

He hecho una clasificación de cada uno de estos cinco rudimentos y he notado que coinciden con los temas diarios en todas las páginas de debate que te puedes encontrar en redes sociales como Facebook.

En los puntos (1) y (2), que nos hablan de conversión de obras que llevan a la muerte”, entra en la clasificación de Soteriología, el estudio sobre la Salvación. Todos los temas como: a)Arrepentimiento, b) Elección – Predestinación, c) Justificación,  d) Santificación inicial o posicional; todos estos temas son rudimentos.

En los puntos (3) y (4), entran en los debates continuos que vemos sobre “Paidobaptismo vs Credobaptismo” y sobre la “imposición de manos”, lo clasifique como el debate de la “Vigencia de los Dones del Espíritu Santo”.

Y finalmente, el punto (5), que habla sobre la resurrección de los muertos y el juicio eterno, estos temas son temas de Escatología, el estudio sobre el final de los tiempos. Yo en lo personal, no entro a debates de escatología, ya que cada posición escatológica no se puede tomar como dogma de fe, ya que están llenas de teorías y suposiciones.

Conclusión

Finalmente, el Señor no nos recompensará porque sabíamos las doctrinas sobre la elección – predestinación de la manera perfecta, ni tampoco porque teníamos la postura escatológica “más bíblica”. No, el Señor nos recompensará sobre que tan productivos somos (Bailey, Homilies Volume 2, 2013, pág. 92). En la Parábola del Sembrador, se nos muestran tres medidas de fruto (Gálatas 5:22-23; habla del fruto del Espíritu Santo, no de personas convertidas) que producen solo los que están sembrados en buena tierra. Estas medidas son (Mateo 13:8): Treinta por uno (30%), Sesenta por uno (60%) y Ciento por uno (100%). Aquel que llegó a tener un 30% de fruto, le falto un 70% de fruto (100% – 30% = 70%). Aquel que llegó a un 60% de fruto, le falto un 40% de fruto por producir (100% – 60% = 40%). Todo cristiano debe anhelar a tener un 100% de fruto, como lo dice el Dr. Bailey:

“Tenemos que estar seguros que encada etapa de nuestro crecimiento espiritual somos perfectos para esa etapa, hasta que lleguemos a la madurez en Cristo. Tenemos que ser frutíferos a un 100% para poder glorificar a Dios (completamente) y llegar a la meta del llamamiento alto” (Bailey, Homilies Volume 2, 2013, pág. 92).

Entonces, volviendo a nuestra analogía del Tabernáculo de Moisés, ¿Qué hay después de la Puerta de la Salvación?

El Atrio

  • El Altar del Sacrificio: Una santificación más profunda, donde somos un sacrificio vivo, santo y agradable a Dios (Romanos 12:1).
  • La Fuente de Bronce: Donde somos lavados por la Palabra de Dios (Efesios 5:26).

El Lugar Santo

  • La Mesa de los Panes: Nos habla de un conocimiento más profundo de la Palabra de Dios y una relación más profunda con Cristo, quien es el Pan de Vida (Juan 6:48).
  • El Candelabro (Menorá): Que nos habla de una comunión más cercana y profunda con el Espíritu Santo. Tener experiencia con los Siete Espíritus de Jehová. El espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová” (Isaías 11:1-2).
  • El Altar del Incienso: Que nos habla sobre tener una vida de oración he intercesión (Apocalipsis 8:3-4).

El Lugar Santísimo

En el Lugar Santísimo, solo había un mueble, El Arca, que nos habla sobre la Plenitud de Dios, el lugar donde El habita.

Que el Señor nos ayude a todos a llegar a la perfección, la plenitud de la madurez en Cristo.

Amen.

Rafael Stringel

Bibliografía

Bailey, B. J. (1997). El Tabernáculo de Moisés. Waverly NY USA: Zion Christian Publishers.

Bailey, B. J. (2013). Homilies Volume 2. Waverly, NY, USA: Zion Christian Publishers.

Bunyan, J. (1993). El Progreso del Peregrino Ilustrado. (M. R. Pérez, Trans.) Grand Rapids, MI, USA: Editorial Portavoz Kregel Publications.

Calvino, J. (1977). El Comentario de Juan Calvino; La Epístola del Apóstol Pablo a los Hebreos. (J. Owen, & L. Torres y Márquez, Trans.) Grand Rapids, MI, USA: Subcomisión Literatura Cristiana de la Iglesia Cristiana Reformada.

Wesley, J. (2008). La Perfección Cristiana. Kansas City, Missouri, USA: Casa Nazarena de Publicaciones.

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