La Influencia Molinista en el Arminianismo – una respuesta a Caesar Arévalo

Introducción

Hace unos días, Víctor Lora, un miembro calvinista de nuestro grupo de Facebook, Molinistas y Arminianos, compartió algunos artículos que trataban de demostrar la innegable relación entre el arminianismo y el molinismo. Uno de ellos, el cual me llamó bastante la atención, es un artículo llamado, El Molinismo y su influencia en el Arminianismo, del autor calvinista Caesar Arévalo, dueño del blog reformado Soli Deo Gloria. He estado últimamente muy ocupado en mi trabajo como ingeniero, y pues la verdad solo pude leer el artículo muy someramente en mi tiempo libre, pero me dedique en fin de semana a leerlo detenidamente y me di cuenta que el artículo (como es costumbre en artículos de blogs reformados), esta lleno de falacias y difamaciones muy viejas hechas en contra del arminianismo desde el Concilio de Dort, o incluso desde los mismos días de Arminio, por lo cual me propuse en escribir una respuesta de manera objetiva, ya que el artículo de Arévalo, trata de empujar al arminianismo, como que si este fuera una doctrina soteriológica pirateada del molinismo, y que este salió por influencia jesuita en el pensamiento de Arminio.

Primero que nada … definamos

El blogger Caesar Arévalo, empieza su artículo dando definiciones de términos como pelagianismo, semipelagianismo, arminianismo, molinismo, pero yo empezare definiendo al molinismo y al arminianismo.

¿Qué es el Molinismo?

Luis de Molina (1535 – 1600)

El Dr. Mathew Pinson, teólogo arminiano clásico (reformado), quien es uno de los editores del blog neocalvinista The Gospel Coalition US, en su libro La Seguridad de la Salvación, en su sección de glosario, hace una definición atinada y fácil de entender de lo que es el molinismo, el define al molinismo como:

“Punto de vista del teólogo jesuita del siglo XVI Luis de Molina. También llamado «conocimiento medio». Esta perspectiva afirma que Dios conoce de antemano lo que harían sus criaturas libres en cualquier serie de circunstancias determinadas. De este modo, Dios crea el mejor mundo posible preservando, por tanto, la libertad humana y la Soberanía divina” (Pinson, 2006, pág. 295).

Luis de Molina (1535 – 1600), fue un sacerdote, teólogo, abogado y filósofo español perteneciente a la orden Jesuita. Defendió el libre albedrío del hombre, en contra del pensamiento calvinista – reformado que se había posicionado en muchas partes de Europa, (inclusive, opacando al luteranismo), que suprimía y eliminaba el libre albedrío humano de su pensamiento. Luis de Molina, en el campo de la economía, es considerado como uno de los padres del Libre Comercio, ya que sus opiniones sobre el libre comercio, Molina opinaba que ese modelo era “precisamente, el más acorde a la libertad que Dios ha concedido al hombre. Por ello, se opone a cualquier intento por parte del poder político de regular los precios y los mercados. Como partidario de la libertad también defendió la legitimidad de la propiedad privada y calificó como una práctica inmoral la trata de esclavos” (Selva Belén, 2020).

La doctrina esencial dentro del Molinismo es la doctrina del Conocimiento Medio, que Pinson definió como que “Dios conoce de antemano lo que harían sus criaturas libres en cualquier serie de circunstancias determinadas. De este modo, Dios crea el mejor mundo posible preservando, por tanto, la libertad humana y la Soberanía divina” (Pinson, 2006, pág. 295). Es decir, que el preconocimiento de Dios es absoluto. El conoce de antemano, los “finales” de las decisiones A, B, C o “N” que pueda tomar el hombre.

Arévalo define al molinismo como sigue:

“Es un sistema que se propone reconciliar la gracia y la libre voluntad o “libre albedrio.” Este sistema fue desarrollado por el Jesuita Luis de Molina y fue adoptado en los puntos esenciales por la Compañía de Jesús. El proposito principal de esta teologia ERA COMBATIR LA TEOLOGIA REFORMADA DE LA JUSTIFICACION POR LA FE Y LA PREDESTINACION Y LA DEPRAVACION DEL HOMBRE.

El Molinismo se opone la doctrina tomística de la gracia.
La cuestión que ambas escuelas intentan responder es esta: De donde deriva su efecto infalible la gracia eficaz (gratia efficax), que incluye en su mismo concepto el libre consentimiento actual de la voluntad  y ¿cómo es que a pesar de la infalible eficacia de la gracia, la libertad de la voluntad del hombre  no se ve impedida?

Es evidente que en cualquier intento de solucionar este difícil problema, los teólogos católicos salvaguardan los dos principios: Primero la supremacía y causalidad de la gracia y en segundo lugar la intacta libertad de consentimiento en la voluntad. Pues estos dos principios son dogmas de la iglesia, clara y enfáticamente definidos por el Concilio de Trento” (Arevalo, 2013).

En la frase, “El molinismo se opone a la doctrina tomística de la gracia”, es el fundamento para la falacia de Caesar Arévalo en contra del molinismo. El Dr. Norman L. Geisler, un teólogo calvinista moderado, con estudios en doctorales en la universidad jesuita más importante en los Estados Unidos, la Universidad de Loyola en Chicago Illinois, en su artículo publicado en su página personal, llamado, ¿El Tomismo conduce al Catolicismo?cuando Geisler está explicando la razón y la fe en la doctrina del teólogo medieval católico romano, Tomás de Aquino, en su sección nombrada La Razón no puede producir Fe, dice:

“La razón acompaña pero no causa la fe. “La fe es llamada consentimiento sin indagación en la medida en que el consentimiento de la fe, o asentimiento, no sea causado por una investigación del entendimiento.” Comentando en Efesios 2:8-9, Aquino sostiene que “el libre albedrío es inadecuado para el acto de fe ya que los contenidos de la fe están por encima de la razón… Entonces, la razón no puede llevar a alguien a la fe” (ibid., énfasis añadido). En el mejor de los casos, la razón es el preámbulo de la fe en Dios y en Cristo. Entonces, la fe cristiana como tal no se sigue lógicamente de la filosofía–incluso de la filosofía tomista. Lo mejor que la filosofía puede hacer es preparar el camino para la fe, pero lógicamente no conduce a la fe, y mucho menos a una fe en particular como la fe católica romana” (Geisler).

Para Geisler, Aquíno creía que el libre albedrío, en su estado natural, no podía producir la fe naturalmente (por el estado caído del hombre), por lo que Aquino no caía en la herejía del pelagianismo, que enseña que el hombre nace y permanece en un “estado de inocencia”.

Arévalo, sigue armando su argumento, prácticamente aduciendo que el molinismo, es la misma herejía del pelagianismo, pero de forma camuflada.

“El molinismo combate la “herejía” de los Reformadores, según la cual tanto los pecadores como los justos han perdido la libertad de la voluntad. Y mantiene y defiende denodadamente el dogma Tridentino que enseña:

1. que la libertad de la voluntad no ha sido destruida por el pecado original y

2. que esta libertad permanece intacta bajo la influencia de la Gracia divina (Cf. Sess. VI, can iv-v en Denzinger, “Enchiridion”, ed. Bannwart, Freiburg, 1908, nn. 814-15).

La “libertad de la voluntad” o “libre albedrio” es una consecuencia de la inteligencia, y como tal el más precioso don del hombre, una dote que nunca puede perder sin aniquilar su propia naturaleza. El hombre es necesariamente libre en todos los estados de la vida, actual o posible, sea ese estado la naturaleza pura, como en los animales (status purœ naturœ), o el estado de naturaleza caída (status naturœ lapsœ), o el estado de regeneración (status naturœ reparatœ). Si se privara al hombre de la libertad de la voluntad necesariamente degeneraría su naturaleza y se hundiría al nivel de los animales. 

Puesto en el estado de pura naturaleza, privado de la gracia sobrenatural y sin una justicia sobrenatural, el hombre nunca existiría; y puesto que el estado de justicia original no ha sido reestablecido por la redención de Cristo, solo se puede tener en consideración el estado presente del hombre para resolver el problema de la relación entre la gracia y la libre voluntad. 
A pesar del pecado original y la concupiscencia, el hombre es aun libre, no solo respecto al bien y el mal éticos en sus acciones naturales sino también en sus obras salvíficas sobrenaturales en las que la gracia divina coopera con su voluntad” (Arevalo, 2013).

Esta falacia, de que el molinismo y el texto doctrinal base de Molina, La Concordia, niega la doctrina agustina del pecado original, y esta de acuerdo al dogma tridentino (aduciendo al Concilio de Trento, un concilio que dio respuesta a la protesta hecha por Martín Lutero y su movimiento), es refutada excelentemente en el artículo Respuesta a “El Molinismo: Teología Católica Española de la Contra-Reforma” del Dr. Juan C. de la Cruz escrito por mi amigo y co-administrador del grupo Molinistas y Arminianos, Raúl Jaramillo, quien es molinista y ha participado escribiendo artículos en el blog del apologista cristiano Chris Du Pond, Veritas Fidei, en su artículo, hace pedazos tal falacia.

““Molina observó en Efesios 2:8-9 que los seres humanos son totalmente incapaces de merecer el favor de Dios, de tal manera que la única forma en la que los seres humanos pueden ser considerados como justos es que Dios libremente provea la salvación para ellos por gracia, completamente separado de sus obras.” [6]

El punto (1) que De la Cruz menciona puede entenderse dado que Molina sí enfatizaba que el hombre poseía libre voluntad, cuya definición es,

“La libertad puede entenderse en primera instancia como lo opuesto a la coerción… Pero la libertad también puede entenderse como el opuesto a la necesidad. Por lo tanto, un agente se dice libre porque, dado todos los prerrequisitos para la acción tomados en cuenta, es capaz de actuar y capaz de no actuar, o es capaz de hacer algo de tal forma que él o ella es capaz de hacer lo contrario.” [7]

Entonces, Molina sí rechazaba la visión compatibilista de Lutero y Calvino, sin embargo, para cuestiones salvíficas, afirmaba la necesidad de la gracia para superar las restricciones causales de la caída” (Jaramillo, pág. 3).

Arévalo, aduce que el camuflaje que usó Molina para esconder su pelagianismo herético, fue la doctrina, que él llama gracia previniente, que en realidad es preveniente, término que viene de la palabra latina preveniens, que quiere decir antecedente o previa. Arévalo sigue diciendo:

“El molinismo escapa de las sospechas de pelagianismo afirmando desde el principio que el alma con sus facultades (intelecto y voluntad) deben ser primero constituidas por la gracia “previniente”, el cual es un principio sobrenatural de operación in actu primo, antes de poder, en conjunción con la ayuda del concurso sobrenatural de Dios, realizar un acto salvífico in actu secundo. [el mismo concepto Arminiano de la salvación]. Tanto en el Molinismo y Arminianismo, esto es una obra sinergista.

Así, el acto salvífico es en si mismo un acto de la gracia más que de la voluntad; es la obra común de Dios y el hombre, porque mientras que el elemento sobrenatural de acto se debe a Dios, su vitalidad y libertad se debe al hombre [sinergismo]. 

Así el acto es completamente producido por Dios como primera causa (Causa prima), y también completamente por la voluntad como causa segunda (causa secunda). 

El molinismo adscribe la eficacia de la gracia a la libre cooperación de la voluntad del hombre y por consiguiente admite una gracia que es meramente eficaz extrínsecamente, es decir fuera de Dios y en la voluntad del hombre.  (gratia efficax ab extrinseco)” (Arevalo, 2013).

Arévalo, falazmente, induce al lector a creer, que la gracia preveniente fue una invención de la imaginación de Molina, al afirmar que el arminianismo (y en efecto, el molinismo) cree “en una tal “gracia previniente” pero lo que no saben que este concepto fue originado por Luis de Molina y es la base de la Teologia Jesuita” (Arevalo, 2013), pero esto no es cierto. La doctrina de la gracia preveniente, fue formulada por el gran teólogo Agustín de Hipona, en su lucha contra la herejía de Pelagio, el pelagianismo, y posteriormente, en contra del semipelagianismo, del monje Juan Casiano, como lo nombra el teólogo católico romano, Luis Arias, en su escrito, San Agustín, Doctor de la Gracia, recuperado de la biblioteca digital de la Universidad Pontificia de Salamanca, dice:

“La actividad toda del organismo sobrenatural se halla acondicionada por el impulso divino. De ahí la división agustiniana de la gracia en preveniente, cooperante y subsecuente “. Actúa con secreta eficacia desde la periferia y desde las profundidades del ser. Sin la gracia preveniente no sólo no se da cima a Ia obra, pero ni siquiera se comienza. Si nos non praevenit Deus, non solum non finitur, sed nec inchoatur “”. Dios comenzando hace que queramos; perfeccionando coopera con nosotros cuando ya queremos. Sin nosotros hace que queramos; cuando ya queremos y queremos eficazmente, coopera con nosotros. Si Dios no actúa para que queramos, o no cooperase cuando ya queremos, nada podríamos respecto a las buenas obras de piedad”. La gracia no sólo da facilidad para el bien obrar, sino que da también el obrar bien. Lo primero lo admiten los pelagianos, rechazan lo segundo. Agustín proclama que la buena voluntad y el obrar saludablemente es don de la gracia de Dios, que se nos da por el único Mediador entre Dios y los hombres”” (Arias, pág. 17).

¿Qué es el Arminianismo?

Jacobo Arminio (1560 – 1609)

Ahora que ya definí que es lo que es el Molinismo, tengo que definir ahora lo que es lo que es el Arminianismo. El Dr. José C. Rodríguez, en su libro, Jacobo Arminio, vida pensamiento y legado, define al arminianismo como:

“El arminianismo es una tradición teológica que fue enseñada por Jacobo Arminio (1560 – 1609) y por otros que estaban de acuerdo con él. Arminio se opuso al calvinismo de aquel tiempo, que recalcaba la soberanía absoluta de Dios”  (Rodríguez, 2013, pág. 271).

El arminianismo, es una escuela teológica extremadamente amplia y compleja, no como lo hacen creer falazmente los neocalvinistas en redes sociales. Es por eso por lo que el Dr. Rodríguez, afirma que el arminianismo, no es solamente el pensamiento de Jacobo Arminio, sino de otros que estaban de acuerdo con él. El arminianismo se divide prácticamente en dos ramas de pensamiento: 1) el arminianismo reformado o clásico, y 2) el arminianismo wesleyano.

El Arminianismo Reformado o Clásico, es el arminianismo que se adhiere mas fielmente al pensamiento reformado de Jacobo Arminio, el cual siempre reclamo que se adscribía al Catecismo de Heidelberg y de la Confesión de Fe Belga (Pinson J. M., 2006, pág. 25). El Dr. Stephen M. Ashby, un teólogo arminiano clásico, en su colaboración para el libro La Seguridad de la Salvación; cuatro puntos de vista, en su defensa del arminianismo reformado, dice lo siguiente de este:

“El punto de vista arminiano reformado se forjó en el contexto del pensamiento reformado holandés. Por ello, integra muchas de las características peculiares de aquel movimiento. Muchos estudiosos han atribuido incorrectamente a Arminio ideas que se han desarrollado en el contexto de la teología arminiana posterior. Sin embargo, hasta el último día de su muerte, Arminio se sintió reformado. A diferencia de la mayoría de los arminianos posteriores, que rompieron más completamente con las categorías reformadas, el retuvo conceptos reformados esenciales” (Ashby, 2006, págs. 148-149).

Y ¿Cuáles eran estos conceptos reformados esenciales? En la entrevista entre el calvinista Jeff Robinson, y el arminiano reformado, Mathew Pinson, para The Gospel Coalition U.S. llamado, Meet a Reformed Arminian (Conozca a un Arminiano Reformado), Pinson responde a la pregunta de Robinson: ¿Cuáles son las mayores diferencias entre la Teología Arminiana Wesleyana y la Teología Arminiana Reformada?, Pinson responde:

“El Arminianismo Reformado mantiene la noción Reformada tradicional del pecado original y la depravación radical que solamente la gracia de Dios vía el poder convincente y atrayente del Espíritu Santo puede vencer. Muestra una visión profundamente Reformada de la satisfacción penal de la Expiación. Esto detalla la obediencia activa y pasiva e imputada en el creyente en la justificación. Los arminianos reformados difieren fuertemente del perfeccionismo, santificación total y de la orientación crisis – experiencia de mucho del arminianismo [wesleyano / movimiento de santidad]” (Robinson & Pinson, 2016).

El Arminianismo Wesleyano, es el arminianismo, visto desde la óptica teológica de John Wesley (1703 – 1791), el fundador del Metodismo en la Inglaterra del siglo 18. Aunque Wesley se llamaba a sí mismo un arminiano, y nombro a su revista teológica como The Arminian Magazine (La Revista Arminiana), está comprobado que Wesley tomo inspiración en muchas posiciones dentro de la Iglesia Anglicana y de la Ortodoxia griega (le encantaban los Padres Orientales). Está comprobado que Wesley estudió profundamente los escritos de Arminio y que quedó sumamente impresionado por su lectura (Bangs Wynkoop, pág. 70) y no solamente Wesley leyó las Obras de Arminio, sino que Wesley heredó de su padre, el Rev. Samuel Wesley, el gusto por los comentarios del arminiano Hugo Grocio, quien se refugió en Inglaterra después de haber escapado de la cárcel, donde se le condenó después del Sínodo de Dort en Holanda. Para Samuel, el padre de John Wesley, Grocio, era considerado por él, como su comentarista bíblico preferido (Pinson J. M., 2006, pág. 27) y los comentarios de Grocio resultaron ser una fuente teológica más relevante para Wesley y su círculo de la Universidad de Oxford de lo que lo sería Arminio (Pinson J. M., 2006, pág. 27).

Después de esta somera definición del arminianismo y sus diferentes ramas de pensamiento (me faltaron cosas en el arminianismo wesleyano, como el Orden de Salvación de Wesley), presentaré como Caesar Arévalo, presento al arminianismo.

La definición de Arévalo del arminianismo, es muy diferente a las definiciones que presenté. El dice:

“El Arminianismo sustenta la salvación en la fe del hombre y no en la gracia divina; de modo que si el hombre pierde la fe, pierde la salvación. Frente al concepto Calvinista de predestinación (o “elección”) que se  opone al concepto de la presciencia de Dios, a quien su simultaneidad en el tiempo le da conocimiento previo de quién se salva y quien no se salva, mientras que la voluntad del hombre (que no puede tener tal simultaneidad y conocimiento) es libre para aceptar a Cristo y someterse a la ley de Dios o rechazarlos.

Los Arminianos daban especial importancia al libre albedrío [doctrinas claves en el Pelagianismo, semi pelagianismo y Molinismo].  La teología Arminiana contribuyó a la aparición del metodismo en Inglaterra. No todos los predicadores metodistas del siglo XVIII fueron Arminianos, pero sí la mayor parte, como el propio John Wesley” (Arevalo, 2013).

Después de dar una lista vasta de denominaciones arminianas, Arévalo comete la osadía de decir que la Iglesia Anglicana es de mayoría arminiana, diciendo: “Muchos Anglicanos asimismo (como C.S. Lewis) (Arevalo, 2013)”, siendo que la Iglesia Anglicana esta dividida en muchas ramas; unos si, sinergistas, que tomaron el título de arminianos para definirse como un movimiento “anticalvinista”, pero como dice el Dr. Mathew Pinson, “el “arminianismo” anglicano no se apoyaba en Arminio” (Pinson J. M., 2006, pág. 27) (Charles Spurgeon, se refería a esta rama del anglicanismo como “la moderna prole” de “los antiguos pelagianos” (Spurgeon, pág. 5) en el mismo sermón, donde defendió a los arminianos del falso cargo de negar el pecado original y la depravación total). Había (hasta el día de hoy) una rama calvinista, como por ejemplo, el famosísimo Rev. John Newton (el autor del himno Amazing Grace (Sublime Gracia)) o el mismísimo Rev. George Whitefield, el amigo íntimo de John Wesley, todos ellos eran anglicanos. También comete otra osadía aun peor, dice que el Catolicismo Romano “no agustino” es arminiano, al decir:

La Iglesia Católica Romana (con excepción de los Agustinos, pues aun los Calvinistas toman de su posición en el debate de Agustin vs Pelagio) (Arevalo, 2013).

¿He? ¿Los “Católicos agustinos” son calvinistas? Creo que a Arévalo le hace falta asistir a un buen curso de Historia de la Iglesia (le puedo recomendar varios buenos libros). Durante el famoso debate entre Agustín vs Pelagio, cada uno defendía ferozmente sus posiciones, que cada uno veía como la verdadera. Pelagio, quería defender a toda costa el libre albedrío del hombre y la responsabilidad moral del hombre en su salvación, mientras que Agustín, quería preservar intacta la Soberanía de Dios, y la necesidad de la gracia de Dios. En el fragor y punto más alto del debate, ambos se fueron a extremos antitéticos (Bangs Wynkoop, pág. 37), ya que Pelagio defendía una inocencia innata en el hombre que le permitía la búsqueda de su salvación sin la asistencia de la gracia de Dios, mientras que Agustín llegó a la conclusión calvinista, formulando un pecado original – depravación total, elección incondicional – gracia irresistible y perseverancia incondicional. Las enseñanzas de Pelagio se consideraron heréticas y fue condenado como hereje en los concilios de Cartago (416, 418) y Éfeso (431), pero a pesar de que las doctrinas de Pelagio fueron condenadas como heréticas, y que Agustín sea haya convertido en uno de los Doctores de la Cátedra de la Iglesia Católica Apostólica y Romana, esto no quiere decir que todas las doctrinas de Agustín fueran aceptadas, ya que como dice el Dr. Justo L. González, en su libro, Historia del Cristianismo; Tomo 1:

“Su aseveración de la corrupción humana, del pecado original y de la necesidad de la gracia, sí fue aceptada. Pero sus doctrinas de la gracia irresistible y de la predestinación encontraron pocos adeptos hasta la época de la Reforma protestante en el siglo XVI” (González, 1994, págs. 278-279).

Arévalo también cita, los cinco puntos arminianos o remostrantes, los cuales, según él, son estos:

“Los cinco puntos Arminianos o Remonstrantes son los siguientes

1. El Libre Albedrío Humano: Declara que aunque el hombre ha caído, él no está incapacitado por la naturaleza pecadora y puede libremente escoger a Dios. La naturaleza del hombre no está restringida ni esclavizada por su naturaleza pecadora. [Semi Pelagianismo, Molinismo]

2. Elección Condicional: Dios elige a las personas para salvación basado en Su omnisciencia o conocimiento previo; donde Dios mira el futuro para ver quién responde al mensaje del Evangelio. [Molinismo]

3. Redención Universal: La posición de que Jesús llevó el pecado de todo aquel que ha vivido y vivirá. [Molinismo]

4. La Gracia Resistible: La enseñanza de que la Gracia de Dios puede ser resistida y finalmente derrotada de la forma como también se rechaza la salvación en Cristo.

5. Caer de la Gracia: La enseñanza de que una persona puede caer de la gracia y perder su salvación. [ teología del Gobierno Moral]” (Arevalo, 2013).

Siento decir, que estos cinco puntos “arminianos” son apócrifos, si, como acabas de leer, son apócrifos. Los títulos de los cinco artículos que los Remostrantes (pastores afines a las enseñanzas de Arminio) presentaron como defensa a la acusación de herejía hecha hacia ellos en 1610 (un año después de la muerte de Arminio) son:

  1. Elección Condicional / Corporativa.
  2. Expiación Universal.
  3. Depravación Total.
  4. Gracia Preveniente.
  5. Perseverancia de los santos (en debate abierto, lo dejaron sin definir).

El pastor Sugel Michelén, en su participación para el libro Gracia sobre gracia, en el capítulo 2, llamado Las Doctrinas de la Gracia, hace una de las presentaciones más honestas que he leído sobre el arminianismo hecha por un calvinista (aunque sea para una refutación). En esta presentación, hace un resumen de los cinco artículos remostrantes (este resumen de estos cinco artículos remostrantes, también se pueden leer en el extracto de este capítulo del libro, en Coalición por el Evangelio, en su artículo llamado Los cinco puntos del arminianismo).

“Después de la muerte de Arminio, sus seguidores fueron acusados de herejía, por lo que presentaron a los Estados de Holanda un Memorial de Protesta que podemos resumir en los siguientes puntos:

  1. Dios elige o reprueba sobre la base de la fe o incredulidad que Él prevé.
  2. Cristo murió por todos los hombres y por cada hombre, aunque solo los creyentes son salvados.
  3. El hombre está tan depravado que la gracia divina es necesaria para la fe o para cualquier otra buena obra.
  4. El hombre debe ser asistido por la gracia de Dios que antecede a la fe; [agregado por mí para darle más énfasis] Esta gracia puede ser resistida.
  5. En lo tocante a si una persona en verdad regenerada ciertamente persevera en la fe, es necesario un mayor estudio. Más adelante este último artículo fue alterado para enseñar definitivamente que un creyente verdaderamente regenerado podía perder su fe y, con ella, su salvación” (Michelén, 2015, pág. 39).

Al parecer, la fuente bibliográfica de Arévalo fue el artículo de la Wikipedia sobre Arminianismo, o de los muchos blogs neocalvinistas que han repetido esta falacia tan antigua desde tiempos de Arminio, de equiparar el arminianismo con el pelagianismo.

El arminianismo siempre ha enseñado la doctrina de la Depravación Total, tanto en su rama reformada, como wesleyana. Arminio se refirió a esta doctrina:

En su estado natural, el libre albedrío del hombre hacia las cosas de Dios, no solo está entorpecido, dañado, injuriado, torcido y debilitado; si no al mismo tiempo aprisionado, destruido y perdido. Y sus poderes no solo se encuentran debilitados y son inútiles, si no que no tiene poder alguno a no ser que sea despertado y asistido por la gracia divina. La mente del hombre en este estado se encuentra en oscuridad, destituida de conocimiento salvífico de Dios, y de acuerdo con el apóstol, incapaz de actuar de acuerdo a las cosas que pertenecen al Espíritu de Dios. A esta oscuridad mental le sigue la perversidad de los afectos del corazón, de acuerdo a los cuales odia y tiene aversión por todo aquello que es realmente bueno y agradable a Dios; pero ama y persigue lo que es malo. Correspondiéndose a esta oscuridad mental y perversidad del corazón, se muestra la debilidad de todo poder para realizar algo que sea realmente bueno, y de evitar perpetrar lo que es malo, de un modo correcto y por un fin y una causa correcta. Para esto que se considere toda la vida del hombre colocada bajo pecado y se agregue a esto que las escrituras nos exhiben lo mismo por medio de las descripciones más iluminadoras; y será evidente que nada puede decirse en forma más verdadera concerniente al hombre en su estado, que se encuentra muerto en pecado (Romanos 3:10-19)” (Arminio, págs. 1-2).

Como ya vimos, el artículo #3 (si, los remostrantes no presentaron sus artículos en el orden del TULIP, como Arévalo los mostró), que los Remostrantes afirman que el hombre quedó después de la caída, totalmente depravado.

El hombre no posee fe salvadora por sí mismo, ni a partir del poder de su libre albedrío, visto que, en su estado de apostasía y de pecado, no puede, de sí y por sí mismo, pensar, querer o hacer, algo de bueno (que sea verdaderamente bueno tal como es, primeramente, la fe salvadora); pero, es necesario que Dios, en Cristo, por su Espíritu Santo, lo regenere y lo renueve en el intelecto, en las emociones o en la voluntad, y en todos sus poderes, con el fin de que él pueda correctamente entender, meditar, querer y proseguir en lo que es verdaderamente bueno, como está escrito en Juan 15.5 “porque separados de mí nada podéis hacer.” (RVR1960)” (CCEL.org, 2019).

Para Wesley, como lo mencionó en el sermón funeral de George Whitefield (ante una audiencia casi en su totalidad calvinista), esta doctrina era uno de los Fundamentos de la fe (Wesley, 1996, pág. 289). Wesley definió la depravación total como:

“Los metodistas originales (así llamados), se pusieron en camino. Su gran principio fue: no hay poder ni mérito por naturaleza en el ser humano. Insistieron que todo poder para pensar, hablar, o actuar correctamente es en y desde el Espíritu de Cristo; y todo mérito está, no en el ser humano, no importa cuán superior sea en gracia, sino meramente en la sangre de Cristo. Así que él y ellos enseñaron: no hay poder en el ser humano, hasta que le sea dado desde lo alto, hacer una buena obra, decir una buena palabra, o concebir un buen deseo. Porque no es suficiente decir que todos los seres humanos están enfermos de pecado. No, todos estamos muertos en nuestros delitos y pecados. De ello se deriva que todos los hijos de los hombres son por naturaleza hijos de la ira. Todos estamos bajo el juicio de Dios, condenados a muerte, tanto temporal como eterna” (Wesley, 1996, pág. 289).

El querer equiparar al arminianismo con el pelagianismo y el semipelagianismo, como lo intenta hacer Arévalo, es una osadía que es refutada fácilmente. Arévalo fue más osado al querer falsear la definición del semipelagianismo para que pareciera más a la definición del arminianismo ortodoxo, al decir:

“La enseñanza principal va asi: El libre albedrío, aunque no extinguido, era débil y no puede ejercerse para la salvación sin la ayuda de la gracia. La salvación, por lo tanto, se logra mediante la cooperación (sinergismo) de los factores humanos y divinos, y la predestinación no es más que la presciencia de Dios de lo que una persona ha decidido hacer libremente. 

Para ellos la gracia es solo la iluminación divina sobre la voluntad humana, y no, como lo enseñó Agustín, el poder regenerador de la gracia en el corazón” (Arevalo, 2013).

Pero, muchos maestros calvinistas contemporáneos honestos, como el pastor Sugel Michelén, reconocen que esta no es la definición correcta del semipelagianismo, y que el hecho, que la mayoría de las iglesias evangélicas modernas sean semipelagianas, no hace al arminianismo igual al semipelagianismo, como bien dice en el libro Gracia sobre gracia.

“Es importante señalar que el arminianismo no debe ser confundido con el semipelagianismo que abunda en tantas iglesias en el día de hoy. El semipelagianismo enseña que el hombre es capaz de iniciar su propia salvación, aunque no puede completarla por sí mismo. El arminianismo, en cambio, nos dice que el hombre no puede dar el paso inicial hacia la salvación, a menos que sea capacitado primero por la gracia “resistible” de Dios” (Michelén, 2015, pág. 39).

Como ya vimos, ni Arminio ni Wesley enseñó que el libre albedrío del hombre quedó “debilitado”, como lo afirma Arévalo, sino que el libre albedrío del hombre quedo totalmente destruido, y que el semipelagianismo, enseña que el hombre si puede dar el primer paso hacia la salvación, sin la capacitación de la gracia de Dios.

Hay muchas más falacias de Arévalo en contra del arminianismo en su presentación de los cinco puntos arminianos, como en la Expiación Universal y la Elección Condicional, pero me tomaría otro artículo en refutar solo este punto de su artículo. Aún así, me gustaría tocar un último punto, la gracia preveniente, que tanto ataco Caesar Arévalo.

Como ya dijimos antes, la gracia preveniente, es la gracia antecedente, o que viene antes de la fe. Para Wesley, era la “conciencia natural”, o “Toda “atracción del Padre”, los deseos que se dirigen a Dios, los cuales si nos rendimos a ellos, aumentan más y más, toda aquella luz por la cual el Hijo de Dios alumbra a todo hombre que viene al mundo” (Wesley, 1996, págs. 70-71); es decir, que Wesley la veía como una preparación para que al hombre se le pueda predicar el Evangelio, y no esté este obligado a rechazar el Evangelio (que es lo único que un hombre totalmente depravado puede hacer). Esta definición de la gracia preveniente, se le ha achacado a Arminio, pero Arminio hubiera disentido de Wesley en este punto (si hubieran sido contemporáneos), ya que Arminio veía a la gracia preveniente, como la convicción de pecado durante y solo durante, la predicación del Evangelio, como lo menciona en su libro Gracia, Fe y Libre Albedrío, el teólogo arminiano reformado, Robert E. Picirilli:

“A diferencia del arminianismo wesleyano, que habla de la gracia preveniente como algo emanando desde la cruz en forma generalizada, revirtiendo* en forma universal la depravación humana, y otorgando la libertad a toda persona para aceptar o rechazar el evangelio; el arminianismo reformado mantiene que la gracia preveniente sólo es otorgada mediante la predicación del evangelio. Es la palabra de Dios el instrumento usado por el Espíritu como base de convicción, persuasión y capacitación; siendo solamente posible abrir el corazón del pecador cuando se escucha en forma activa la predicación del evangelio” (Picirilli, 2012).  

Nota*: Wesley nunca enseñó que la gracia preveniente “revertía” los efectos de la depravación total permanentemente. Wesley enseñó, que el hombre totalmente depravado, podía rechazar los efectos de esta gracia preveniente. Wesley dijo: “Todas las convicciones que su Espíritu de tiempo en tiempo opera en todo ser humano. Aunque es verdad que la generalidad de las personas las sofocan tan pronto como pueden y luego de un rato olvidan, o por lo menos niegan haberlas tenido alguna vez” (Wesley, 1996, pág. 71). Teniendo la influencia o la iluminación de la gracia preveniente, no habilita al hombre para que este busque por su propio pie su salvación. Es por eso que Charles Spurgeon decía de Wesley y los metodistas: “La gran fortaleza del Metodismo Wesleyano era su Calvinismo. La gran mayoría de Metodistas se alejaba del pelagianismo en su totalidad y en parte. Ellos afirmaban la depravación total del hombre, la necesidad directa de la asistencia del Espíritu Santo, que el primer paso para el cambio no radica en el pecador, sino de Dios” (Spurgeon, Misrepresentations of Calvinism Cleared Away, pág. 15).

La influencia de Luis de Molina en el pensamiento de Jacobo Arminio

Jacobo Arminio (1560 – 1609) fue contemporáneo de Luis de Molina (1535 -1600). Aunque en sus tiempos, la Corona de España dominaba a Holanda y Holanda peleaba por su independencia (sus caminos históricos estaban ligados) no sabemos a ciencia cierta si Arminio y Molina se conocieron personalmente. Sabemos a ciencia cierta que Arminio admiraba a Molina y si, esta vez le damos la razón a Arévalo, Molina si tuvo una influencia en el pensamiento de Jacobo Arminio. El Dr. José C. Rodríguez, dice en su libro Jacobo Arminio, vida, pensamiento y legado, sobre el pensamiento teológico de Arminio.

“Arminio, al igual que los otros teólogos y filósofos contemporáneos, es eclético. Se puede decir de él que “todo lo examinaba y retenía lo bueno” (1 de Tesalonicenses 5:21). Los escritos de Arminio abundan en evidencias de que tenía un conocimiento vasto y profundo de la teología reformada, luterana, católico-romana y de todos los padres occidentales y muchos padres de la iglesia griega” (Rodríguez, 2013, pág. 13).

Arminio no era un teólogo cualquiera, o que tuvo una educación muy limitada y tenía un conocimiento muy corto de la Biblia y la teología. Era graduado de la Universidad de Leyden, graduado con mención honorífica, y graduado también con honores, de la Academia de Calvino en Ginebra Suiza, dirigida por el yerno de Calvino, Teodoro Beza. En cuanto a la influencia de lo que llama Rodríguez, el escolasticismo católico romano (que Rodríguez define como “un método de aproximación a la teología y filosofía, que a una doctrina o doctrinas. Fue el método o manera de hacer teología, tanto de la Iglesia Católico Romana como de la Protestante, aun mucho después de la Reforma del siglo 16” (Rodríguez, 2013, pág. 14)) Rodríguez apunta a que:

“Suarez y Molina; su teoría “molinismo”, basada en la absoluta libertad humana, provocó una fuerte polémica entre los jesuitas y tomistas; su concepto de la scientia media (conocimiento medio) ayudó a Arminio a formular su doctrina del previo conocimiento de Dios y la predestinación. Suarez con su conceptos metafísicos y Molina con su conocimiento medio, dejan el reformado concepto agustiniano del pecado” (Rodríguez, 2013, pág. 14).

Pero, como ya vimos, Arminio no dejó el “concepto agustiniano del pecado”, al creer en el pecado original y la depravación total. Arévalo, hace uso de un viejo rumor, o chisme, que ha sido usado en contra del arminianismo en forma de “teoría conspirativa”. Este rumor dice:

“La relación entre la teología Arminiana con el Molinismo es evidente. Recordemos que cuando Jacobo Arminio viajo a Italia en 1586 para “abrir sus horizontes mentales,” se rumoreaba desde entonces que fue influenciado por los Jesuitas, los cuales sabemos seguían la teología de Luis de Molina o el Molinismo” (Arevalo, 2013). 

La acusación contra Arminio por ese viaje a Roma, no solo fue por haberse asociado con jesuitas, sino que incluía: “que se había hecho católico romano, que había besado el zapato del Papa, que se hizo íntimo amigo del Cardenal Bellarmine, un hábil apologista del catolicismo y enemigo del calvinismo rígido de Beza” (Rodríguez, 2013, pág. 24). Pero Arminio pudo comprobar que todas estas acusaciones eran falsas. Rodríguez dice sobre la defensa de Arminio:

“La verdad fue que durante todo el viaje y estadía en Italia, Arminio no había hablado con nadie, solamente en presencia de su amigo Adrian Junius. Se aceptaron sus respuestas y se le concedió permiso para ir a Oudewater para arreglar algunos asuntos personales y visitar a familiares y amigos. Aún más, le dieron ayuda monetaria para su viaje” (Rodríguez, 2013, pág. 25).

Entonces, si no fue Molina y sus jesuitas molinistas, quienes cambiaron el pensamiento de Arminio, ¿Qué fue lo que hizo que Arminio dejara de ser calvinista?

¿Por qué Jacobo Arminio dejó de ser Calvinista?

Pero… ¿Por qué Arminio dejó de ser calvinista? Sera que… ¿La influencia católico romana de Molina lo hizo “cambiar de bando”? Ya vimos que la defensa de Jacobo Arminio fue firme y nunca se le comprobó que haya “conspirado” con jesuitas o que se haya hecho católico romano. Entonces, ¿Qué hizo que dejara el Calvinismo?

En 1558, durante su ministerio como pastor en la ciudad de Ámsterdam, un laico llamado Dirck Croonhert, quien era un escritor, filósofo, lingüista, teólogo y artista oriundo de Ámsterdam, también llamado el padre del escolasticismo renacentista holandés, empezó a disentir del calvinismo rígido (supralapsariano) holandés, que enseñaba que Dios había decretado el pecado (hacía a Dios autor del pecado) y que enseñaba que todo lo que pasara ya estaba predestinado por Dios (la doctrina de los Decretos divinos). Croonhert había estudiado por su propia cuenta el idioma latín, para poder estudiar los escritos, en su lengua original, de Agustín de Hipona, y escribió ciertos artículos contradiciendo las doctrinas del calvinismo rígido holandés. Se le acusó de herejía, pero ningún teólogo o pastor de Ámsterdam podía refutar a Croonhert, por lo que llamaron a Jacobo Arminio como fiscal persecutor para el juicio contra Croonhert (quien más que el mismo alumno condecorado de Teodoro Beza, el yerno de Calvino, para refutar al hereje Croonhert). Arminio armó su acusación contra Croonhert, haciendo: 1) Una exégesis de Romanos 9 para probar la doctrina de los decretos divinos, y 2) Un estudio profundo de los escritos de los Padres de la Iglesia, para probar como verdaderas las doctrinas calvinistas supralapsarianas.

¿Qué fue lo que encontró Arminio?

  1. Arminio encontró que en Romanos 9 (el baluarte calvinista), Pablo no enseñaba la doble predestinación que le había enseñado su maestro Teodoro Beza en Ginebra. Encontró que el Apóstol Pablo, allí hablaba de naciones, no individuos y que “los judíos [creyentes judíos de la iglesia de Roma] creían que habían sido divinamente predestinados para ser salvos y que nada podría cambiar ese hecho” (Bangs Wynkoop, pág. 49) y como dice Mildred Bangs Wynkoop, citando a Arminio en su libro, Bases Teológicas de Arminio y Wesley: “La Epístola de Romanos fue escrita precisamente para mostrar la distinción entra la histórica soberanía absoluta y las condiciones de la salvación personal. Esta última siempre es por la fe, no por decretos. En esto yace la justicia de Dios” (Bangs Wynkoop, págs. 49-50).
  2. En su investigación de los escritos de los Padres de la Iglesia, Arminio encontró que: “Ningún “Padre” fidedigno había enseñado jamás los criterios de Beza, ni la doble predestinación particular de Calvino nunca había sido oficialmente aceptada por la Iglesia” (Bangs Wynkoop, pág. 50).

Después de este descubrimiento, Arminio abandonó por completo el calvinismo, y empezó a investigar más a profundidad el estudio hermenéutico de la Biblia sin el lente calvinista, y basándose en lo que los primeros cristianos en realidad creían. Por cierto, el juicio contra Croonhert nunca fue culminado, y quedó exonerado de todo cargo de herejía. Como resultado de este descubrimiento, Arminio empezó a predicar sermones expositivos sobre la Epístola a los Romanos en su iglesia local, trayéndole un aluvial de controversias y acusaciones. Por ejemplo, un pastor local, teólogo y astrónomo, Pedro Plancio, acusó a Arminio de ser un pelagiano y de ser demasiado dependiente de los Padres de la Iglesia, desviándose de la Confesión Belga y del Catecismo de Heidelberg (BITE Project, 2020).

Una de las cosas que descubrió Arminio en las enseñanzas de los Padres de la Iglesia, es que ellos enseñaron en unanimidad, que el hombre tiene libre albedrío y que este es escogido y predestinado por el preconocimiento de Dios, además de que la oferta de salvación es ofrecida universalmente a la humanidad. Esto es plenamente aceptado por eruditos de las enseñanzas patrísticas, pero aún por teólogos calvinistas, como lo es el Dr. Lorraine Boettner, un teólogo norteamericano de origen presbiteriano de principios del siglo 20, autor del libro, La Predestinación, un libro clásico dentro de la literatura reformada, que por muchos años fue libro de texto en seminarios reformados alrededor del mundo. Dentro de este libro, hay una sección llamada, El calvinismo en la historia; allí, el Dr. Boettner trató de hilar el inicio del calvinismo desde los inicios de la historia de la Iglesia Cristiana. Al parecer, su investigación histórica le causo el mismo sentimiento de asombro que a Jacobo Arminio, ¡pero con resultados muy diferentes! El Dr. Boettner dice:

“Puede que cause algún asombro el descubrir que la doctrina de la predestinación no fue un tema especial de estudio hasta casi fines del siglo cuarto. Algunos de los padres más antiguos de la iglesia dieron mayor énfasis a las buenas obras, tales como la fe, el arrepentimiento, las limosnas, las oraciones, el bautismo, etc., como base de la salvación. Aunque enseñaron que la salvación es a través de Cristo, también sostuvieron que el hombre tenía poder pleno para aceptar o rechazar el evangelio. En algunos de sus escritos hay pasajes donde se reconoce la soberanía de Dios; pero junto a éstos aparecen otros que hablan de la libertad absoluta de la voluntad humana. Dado que no pudieron reconciliar estos dos puntos, se sentían inclinados a negar la doctrina de la predestinación y quizá también la de la presciencia absoluta de Dios. Enseñaron un tipo de sinergismo donde hay una cooperación entre la gracia y el libre albedrío. No le fue fácil al hombre abandonar la idea de que él mismo puede obrar su propia salvación. Pero, al fin, como resultado de un proceso largo y lento, logró alcanzar la gran verdad de que la salvación es un don soberano concedido aparte de méritos personales, que era decretada desde la eternidad, y que Dios es su autor en todas sus etapas. Esta verdad cardinal del cristianismo fue vista con claridad por vez primera por Agustín, el gran teólogo del occidente. En sus doctrinas del pecado y de la gracia, Agustín fue mucho más allá de lo que habían ido los teólogos que le precedieron, y el enseñó que la elección es incondicional y de pura gracia, y restringió los propósitos de la redención al círculo definido de los elegidos” (Boettner, pág. 214).

Otro teólogo reformado, el Dr. Gerald Bray; teólogo e historiador eclesiástico y ordenado como sacerdote de la Iglesia Anglicana de origen canadiense. Fue profesor de la Universidad Beeson en Alabama USA, desde 1993 al 2006 y es profesor distinguido de Teología Histórica en el Seminario Teológico Knox en la ciudad de Fort Lauderdale Florida. Actualmente es director de investigación de la organización Latimer Trust, del Colegio Teológico Oak Hill en Londres Inglaterra, dice algo muy similar que el Dr. Lorraine Boettner, en su obra, La Biblia Comentada por los Padres de la Iglesia; Volumen 6; Romanos, dice:

Aparte de San Agustín, que lo abarca totalmente [la doctrina de la predestinación o elección incondicional], la mayoría de los Padres encontraban algo enigmático aceptar la enseñanza del Apóstol [Pablo] en sentido literal. Ellos no pretenden negar que el mundo fuera planeado y ordenado por Dios, pero tampoco sugieren que existieran personas predestinadas por Dios a la condenación. Estaban convencidos de que la predestinación no eliminaba la libre voluntad humana. La llamada de Dios a la salvación era entendida como universal. El hecho de que no todos respondieran era por completo culpa suya, y el resultado por su parte de una elección deliberada” (Bray, 2000, pág. 329)

El Dr. Bray (como el mismo Dr. Boettner) al no ver reflejada su doctrina reformada-calvinista-agustiniana en las enseñanzas de los Padres Apostólicos, dice que los Padres Apostólicos (que muchos fueron entrenados por los mismos Apóstoles), “encontraban algo enigmático aceptar la enseñanza del Apóstol Pablo en sentido literal”. Al parecer, solamente Agustín refutó a sus predecesores (que muchos fueron entrenados por los mismos Apóstoles) al abarcar totalmente la doctrina de la predestinación, según él, tal cual la enseño Pablo.

Estos son solo algunos ejemplos de citas de los Padres de la Iglesia (algunas tomadas de la obra del Dr. Gerald Bray):

“Hemos aprendido de los profetas, y lo afirmamos nosotros, que los correctivos, los castigos y los galardones se miden conforme al mérito de los hechos de cada uno. De otra manera, si todo sucediera sólo por suerte, no hubiera nada a nuestro poder. Porque si un hombre se predestinara a lo bueno y otro a lo malo, el primero no mereciera la alabanza ni el segundo la culpa. Si los hombres no tuvieran el poder de evitar lo malo y de escoger lo bueno según su propia voluntad, no fueran responsables por sus hechos, sean bueno o malos … Porque el hombre no sería merecedor de recompensa o alabanza si el mismo no escogiera lo bueno, o si solo fuera creado para hacer lo bueno. De igual manera, si un hombre fuera malo, no merecería el castigo, ya que el mismo no hubiera escogido lo malo, siendo el capaz de hacer sólo lo que fue creado para hacer” – Justino Mártir.

“Ni alabanza ni condenación, ni recompensa, ni castigo, sería justo si el hombre no tuviera el poder de escoger [lo bueno] y evitar [lo malo], si el pecado fuera involuntario” – Clemente de Alejandría.

“Con toda claridad dijo Jesucristo: “Venid a mí todos los fatigados y agobiados, y yo os aliviaré”. Ved que llamaba a sí a todos; nadie queda excluido de la gracia de la llamada, pues, mientras dice “todos”, hace que nadie en manera alguna quede excluido. A los que de lejos conoció quiénes serían, dice, los destinó a participar de los bienes futuros, y los llamó, de modo que por la fe en Él, consiguieran la justicia, sin dejarlos entonces caer en pecado” – Cirilo de Alejandría

“A aquellos cuya intención Dios conoció, los predestinó desde el principio; habiéndolos predestinado, también los llamó; luego, después de llamarlos, los justificó por medio del Bautismo; tras justificarlos los glorificó llamándolos sus hijos y regalándoles la gracia del Espíritu Santo. Pero que nadie diga que el preconocimiento es la causa de estas cosas. Porque el preconocimiento no los hizo así, sino que desde hace mucho tiempo Dios había previsto los acontecimientos futuros” – Teodoreto de Ciro

Ahora Arminio, con toda esta evidencia (obvio que tenía más que la presentada por un humilde servidor), se dedico a investigar la verdad sin ningún tipo de lente calvinista, y ¿Quién tenía más experiencia y conocimientos en cuanto a la soteriología conforme a las enseñanzas de los Padres de la Iglesia? Las iglesias más antiguas de antes de la Reforma, como la Iglesia Católica Romana (o incluso la Ortodoxa Griega). En su disertación, El Entendimiento de Dios, en su Debate Privado, XVII, Arminio hace referencias al conocimiento medio de Luis de Molina.

“Conocimiento libre o de visión, el cual también es llamado “presciencia”, no es la causa de las cosas. Pero el conocimiento que es práctico y de simple inteligencia y que es denominado “natural” o “necesario”, es la causa de todas las cosas por el modo de prescribir y dirigir, al cual es añadido la acción de la voluntad y la capacidad. El conocimiento intermedio [conocimiento medio] debe intervenir en las cosas que dependen de la libertad de escogimiento o placeres creados” (Rodríguez, 2013, pág. 135).

Pero el verdadero interés de Arminio, no estaba en el conocimiento medio de Dios, sino en lo que el llama, “conocimiento libre o de visión”, que más comúnmente nosotros conocemos como, preconocmiento o presciencia.

La Doctrina de la Elección en el Arminianismo

Para hablar sobre la mecánica de la elección dentro del arminianismo, se tendría que escribir otro artículo para poderla enseñar de forma detallada, por lo que aquí la presentaré de manera muy somera. En el arminianismo, la elección no se ve de manera incondicional como en el calvinismo. He visto muchos cristianos “no calvinistas” (pero que tampoco son arminianos, o apenas se están acercando al arminianismo), que creen que, porque el arminianismo cree al igual que el calvinismo, en la doctrina de la Depravación Total, entonces también nosotros creemos en una Elección Incondicional o en algún tipo de doble predestinación; esto no es cierto. En sus disertaciones, empiezan a armar un TULIP versión Arminio, ¡Que es totalmente inexistente! La elección en el arminianismo es condicional, es decir, condicionada a la fe del hombre; es decir, la fe que Dios previó en su preconocimiento. Pero, la elección, no solo es condicional-individual, sino también es de forma corporativa.

Arminio, en sus Sesenta y Nueve Discusiones Privadas, se encuentran el Orden de los Decretos de Salvación (Rodríguez, 2013, pág. 181). Son cuatro decretos que describen el como Dios eligió a los suyos desde antes de la fundación del mundo. Estos decretos son:

  1. El primer decreto de Dios respecto a la salvación de la humanidad pecaminosa, es aquel por el cual decretó nombrar a su Hijo Jesucristo como Mediador, Salvador, Sacerdote y Rey, quien podría destruir el pecado por su propia muerte, podría obtener por su obediencia la salvación que se había perdido y podría comunicarla por su propia eficacia.
  2. El segundo decreto es aquel en el cual decretó recibir con favor a aquellos que se arrepientan y crean; y salvar en Cristo y por consideración de Cristo y por Cristo, a aquellos que perseveran; pero dejar bajo pecado e ira y condenarlos como ajenos de Cristo.
  3. El tercer decreto es aquel por el cual Dios determinó administrar los medios como sean necesarios, suficientes y eficaces, para arrepentimiento y fe. Esta administración es dirigida según la sabiduría de Dios, por la cual sabe que es apropiado a su misericordia y severidad; también es de acuerdo a su justicia, por la cual está preparado para seguir y hacer lo que su sabiduría dicte.
  4. De estos, sigue el cuarto decreto respecto a la salvación y condenación de ciertas personas particulares. Este decreto depende de la presciencia y previo conocimiento de Dios, por el cual sabía desde la eternidad quienes, por la administración, creerían por la ayuda de la gracia preventiva o gracia precedente y que perseverarían por la ayuda de gracia subsecuente, así como quienes no creerían y perseverarían.

Interpretaré estos cuatro decretos de manera muy somera, pero resaltaré algunos puntos que quiero recalcar. Usaré el resumen de estos decretos para salvación, que hizo el Dr. José C. Rodríguez en su libro, Jacobo Arminio; vida, pensamiento y legado. Para el Dr. Rodríguez, Arminio pensó que la elección debía de ser: 1) Cristológica (Cristocéntrica, la Elección de Jesucristo), 2) Evangélica (La Elección de la Iglesia), 3) Justa (la elección de los medios para la salvación) y 4) Moral (Previo conocimiento de los que habían de creer).

La elección debe ser Cristológica: La primordial preocupación de Arminio sobre la elección o predestinación, es que esta debía ser Cristocéntrica. El cambió el enfoque de una elección individualista, a una elección en Cristo. Cristo es El Elegido, como lo nombra el mismo Dios Padre en Isaías 42:1. En la versión Biblia de Jerusalén Tercera Edición (2001), dice:

“He aquí mi siervo a quien yo sostengo, mi elegido en quien se complace mi alma” (Isaías 42:1a).

En la versión Traducción en Lenguaje Actual, aun es más clara al decir:

Dios dijo: ¡Miren a mi elegido, al que he llamado a mi servicio! Él cuenta con mi apoyo; yo mismo lo elegí, y él me llena de alegría” (Isaías 42:1a).

Entonces este primer decreto se puede explicar así: En Cristo el Elegido (Isaías 42:1), somo elegidos en El, desde antes de la fundación del mundo (Efesios 1:4). Como diría Mildred Bangs Wynkoop: “Cristo, no los decretos, es la Fuente y Causa de la salvación” (Bangs Wynkoop, pág. 54). Hace tiempo, en uno de los tantos grupos en Facebook de debate de este tema de calvinismo vs arminianismo, un calvinista definió el arminianismo así: “El arminianismo, es una doctrina antropocéntrica (centrada en el hombre), que le roba el protagonismo a Dios en la salvación del hombre”. Pero como vamos a ver más adelante, no hay doctrina más antropocéntrica, que la doctrina de la elección incondicional, que centra el decreto de Dios en el hombre mismo, y no en Cristo, tal como lo dice la Biblia.

La elección debe ser Evangélica: En el segundo decreto, Arminio vio como Dios eligió corporativamente a su Iglesia, por medio de la fe en Cristo. Como comenta el Dr. Rodríguez:

“El segundo decreto fue salvar y recibir en su favor a todos los que se arrepienten y creen, dejando a los incrédulos en pecado y bajo ira y condenación. Esto pone a la predestinación dentro del contexto soteriológico y no metafísico” (Rodríguez, 2013, pág. 242)

Entonces, tal vez tú, que no conoces muy bien el arminianismo, te estés preguntando … ¿Entonces ustedes los arminianos creen que Dios no decreta para salvación o condenación eterna? La respuesta es que si; si creemos eso, pero no es un decreto sobre la persona en particular, sino sobre la fe de ellos. El decreto de Dios para salvación, no es un decreto secreto, velado al entendimiento humano, como lo hace ver el mismo Juan Calvino, en su obra magistral, Institutos de la Religión Cristiana, donde dice, que el estudio sobre la predestinación es “en cierta manera oscura en sí misma, la curiosidad de los hombres la hace muy enrevesada y peligrosa” (Calvino, 1999, pág. 725) y que al querer escudriñar estos secretos de Dios, o como el lo describía penetrar en el santuario de la sabiduría divina (Calvino, 1999, pág. 725), Calvino afirma que todo aquel que “entre osadamente no encontrará como satisfacer su curiosidad y se meterá en un laberinto del que no podrá salir” (Calvino, 1999, pág. 725). Calvino, en sus Institutos, define la predestinación como sigue:

“Llamamos predestinación al eterno decreto de Dios, por el que ha determinado lo que quiere hacer de cada uno de los hombres. Porque Él no los crea a todos con la misma condición, sino que ordena a unos para la vida eterna, y a otros para condenación perpetua. Por tanto, según el fin para el cual el hombre es creado, decimos que está predestinado a vida o a muerte” (Calvino, 1999, págs. 728-729).

El teólogo Karl Barth, criticaba fuertemente a los calvinistas, ya que estos tienden a excluir a Cristo de su teoría de la elección (Bangs Wynkoop, pág. 55). Al analizar la definición que Calvino da de la elección/predestinación, Barth observo que esta definición: “Comienza con el decreto previo de Dios, que en realidad poro tiene que ver con Cristo. El es meramente inyectado como si fuera, un agente para el cumplimiento de este decreto, que es un decreto absoluto desconocido, según la interpretación calvinista” (Bangs Wynkoop, pág. 55).

A través de toda la Biblia, podemos ver públicamente, y a ojos de todo mundo, el decreto para salvación de la humanidad. En el capítulo 30 del libro de Deuteronomio, Moisés hace público el decreto de salvación para el hombre, y recalca, que no es un decreto secreto, ni tampoco difícil, ni que esta en el cielo (alejado del hombre) (Deut. 30:11-12; Rom. 10:6-7), sino que “muy cerca de ti esta la palabra [el cumplimiento del decreto de Dios], en tu boca y en tu corazón, para que la cumplas” (Deut. 30:14). Dios retó a los israelitas (y a la humanidad entera), diciendo: “Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal” (Deut. 30:15). Después de exponer los finales y consecuencias de la elección de alguno de estos caminos, Dios lanza su decreto eterno:

“A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia” (Deut. 30:19).

El decreto eterno para salvación es este: 1) Dios pone el camino de la vida y la muerte, delante del hombre, y 2) le manda a elegir (aunque el desea que elijamos la vida, sabe que no todos lo harán, y es por eso que pone las consecuencias del camino contrario). Como dije anteriormente, este decreto se repite por toda la Biblia. Solamente unos años mas tarde, durante la repartición de la Tierra Prometida entre las doce Tribus de Israel, el ahora patriarca, Josué, les recuerda este decreto eterno a los israelitas (y potencialmente a toda la humanidad), diciendo:

“Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quien serváis, si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová” (Josué 24:15).

Este decreto eterno, sigue siendo decretado en el Nuevo Testamento, en el Evangelio de Juan 3:36, dice:

“El que cree en el Hijo tiene la vida; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él” (Juan 3:36).

La palabra griega para rehusa, es la palabra apitheo (Strong’s G544), el cual el Diccionario Strong’s lo define simplemente como “descreer, voluntaria y perversamente”, y el Léxico Griego Thayer la define como:

  1. No permitir ser uno persuadido: a) rehusar o retener el creer, b) rehusar a creer y a obedecer.
  2. No actuar de acuerdo con algo.

Es de importancia ver, que ambos diccionarios hacen hincapié en que, es la voluntad (el libre albedrío) del hombre el que se rehúsa a creer, no es que Dios le quite, o no le permita el creer, por medio de un decreto secreto.

Otro lugar en el Nuevo Testamento donde se repite este decreto es en Marcos 16:16, donde dice:

“El que creyere y fuere bautizado será salvo; mas que el que no creyere, será condenado” (Marcos 16:16).

Sobre este decreto; John Wesley, en su tratado teológico, ¿Qué es un arminiano?, dice sobre este decreto eterno reflejado en Marcos 16:16, Wesley dice:

“Los arminianos sostienen que Dios decretó, desde toda eternidad, respecto de todos los que poseen su Palabra escrita, que el que crea,será salvo; pero el que no crea, será condenado.Para dar cumplimiento a esto, Cristo por todos murió,por todos los que estaban muertos en sus delitos y pecados,es decir, por todos y cada uno de los hijos de Adán, ya que en Adántodos murieron” (Wesley, Obras de Wesley; Tomo VIII, Tratados Teológicos, 1996, pág. 427).

Al contrario del calvinismo, el cual Wesley aseguraba que sostiene que: “Dios decretó con carácter absoluto, desde toda eternidad, que ciertas personas se salvarían y otras no, y que Cristo murió por ellas y por nadie más” (Wesley, Obras de Wesley; Tomo VIII, Tratados Teológicos, 1996, pág. 427).

Para muchos calvinistas (por no decir todos), el cumplimiento de este decreto eterno, para su sistema filosófico de como ven la elección, es una flagrante violación a la soberanía de Dios. Hace tiempo, un amigo mío que aunque el no se llama calvinista, sino prefiere que le denominen un spurgeonista (creo es fan de Charles Spurgeon), cuando estábamos conversando sobre este tema me dijo: ¿Y como Dios, “por un momento”, va a dejar de ser soberano para dejar que tu hagas tu elección?” Esta es una creencia dentro de los calvinistas, que, por el hecho que Dios te permita hacer tu elección, dejaría de ser soberano en ese instante; pero esto no se enseña en la Biblia; sino algo que nace dentro de la filosofía calvinista. Dios decretó el hecho, que el hombre sea un ente libre y capaz de hacer decisiones. Por lo tanto, el hecho, que el hombre haga sus propias decisiones, no viola la soberanía de Dios. Como A.W. Tozer, explica en su libro Los Atributos de Dios Vol. 2, diciendo:

“Ahora (elige hoy mismo a quien servirás Josué 21:15 NTV). Se bueno o sé malo como gustes. Sígueme o no me sigas, avanza o retrocede. Ve al cielo o al infierno. La soberanía de Dios ha puesto la decisión en el regazo de usted y ha dicho: “Esto es tuyo; tu debes tomar la decisión”. Y cuando tomo una decisión, estoy satisfaciendo su soberanía, en que Él soberanamente quiere que yo sea libre de tomar decisiones. Si elijo ir al infierno, eso no es lo que su amor hubiera elegido, pero no contradice ni anula su soberanía” (Tozer, 2014, pág. 151).

Dios, no es como lo describe su versión calvinista, que lo pone como un dictadorcillo, controlando toda acción que pasa en este mundo, dictando sus decretos, sino que Dios, en su soberana voluntad, quiso crear entes totalmente libres, que fueran libres de hacer sus propias decisiones, y a la vez, no truncar ni desviar sus deseos en la historia.

La elección debe ser justa: El tercer decreto de salvación, habla sobre los medios para auxiliar al hombre para que pueda obedecer su decreto eterno: Elije.  Como lo dijo Wesley: “Para dar cumplimiento a esto, Cristo por todos murió,por todos los que estaban muertos en sus delitos y pecados,es decir, por todos y cada uno de los hijos de Adán, ya que en Adántodos murieron” (Wesley, Obras de Wesley; Tomo VIII, Tratados Teológicos, 1996, pág. 427). Es decir, el hombre, por la caída de Adán, quedo inhabilitado para buscar por su propio pie a Dios y su salvación, pero es por eso que Dios puso todos sus medios mediante la Expiación Universal (con alcance potencial universal). Esto se refleja en su gracia, en su acción preveniente (que ya hable lo suficiente de ella) y en su acción subsiguiente (para el arminiano wesleyano; gracia santificante) para poder perseverar.

La elección debe ser moral: Por moral, se dice que la elección, es basada en el previo conocimiento de Dios, no por un decreto que ya sea condene o salve a un individuo, como lo explica el Dr. Rodríguez:

“Para Arminio, la predestinación es condicional; es predestinación de creyentes. Todo el que cree – todos pueden creer (gracia preveniente) – está predestinado “en” Cristo por la fe. Dios sabe quienes son los que han de creer y quienes no van a creer. Más para Arminio, “conocimiento de” (previo conocimiento) nunca es “causa de”. Todos pueden creer y pueden ser salvos (gracia preveniente y expiación universal), pero solo los que creen son salvos, de otra manera sería universalismo” (Rodríguez, 2013, pág. 242).

En otro de sus artículos sobre este tema, llamado, La Teología Molinista de Arminio, Arévalo cita de manera super somera, los cuatro decretos de salvación de Arminio, y haciendo referencia al cuarto, Arévalo dice:

“Note que Arminio no dice “creeran” pero “creerian.”  Su creencia no era el futuro, pero un futuro hipotético. La falsa declaración común de la posición Arminiana de la predestinación es que la predestinación de Dios es una especie de sello de goma de lo que Él ya ha visto como el futuro.  Esto no era la opinión de Arminio. Más bien, Dios sabe lo que podría suceder en ciertas circunstancias y predestinó lo que va a suceder” (Arévalo, 2013).

Y en otra parte prosigue diciendo:

“Arminio uso el conocimiento medio para explicar cómo Dios controla los resultados de la libre eleccion sin necesidad de la elección” (Arévalo, 2013).

En realidad, en este cuarto decreto, Arminio no está usando al conocimiento medio del molinismo, ni esta diciendo que el futuro es hipotético en Dios. El preconocimiento que usa Arminio, se le llama preconocimiento simple, es decir, Dios sabe de antemano (sabiendo el corazón, o la intención de la persona), lo que esta persona va a elegir. Este fue el mismo tipo de preconocimiento que los Padres de la Iglesia, usaron, como Cirilo de Alejandría que dijo: A los que de lejos conoció quiénes serían, dice, los destinó a participar de los bienes futuros, y los llamó, de modo que, por la fe en Él, consiguieran la justicia, sin dejarlos entonces caer en pecado” (Bray, 2000, pág. 335).  O como también dijo otro de los padres, Teodoreto de Ciro:

“A aquellos cuya intención Dios conoció, los predestinó desde el principio; habiéndolos predestinado, también los llamó; luego, después de llamarlos, los justificó por medio del Bautismo; tras justificarlos los glorificó llamándolos hijos regalándoles la gracia del Espíritu Santo. Pero que nadie diga que el preconocimiento es la causa de estas cosas. Porque el preconocimiento no los hizo así, sino que desde mucho tiempo Dios había previsto los acontecimientos futuros por ser Dios”  (Bray, 2000, pág. 335).

Dios había previsto todo desde antes, porque Dios no esta sujeto al tiempo, sino que Dios previó todo desde la eternidad, y decretó el final de la historia, previendo la intención del hombre (y usando las intenciones libres del hombre, para jugar su parte en la historia, sin decretar sus malas acciones, porque Dios no es el autor del pecado).

Conclusión

En sí, la tesis de Caesar Arévalo, es el decir que Arminio, de alguna manera, como decimos coloquialmente en mi país, México, se pirateo, toda la teología de Molina en sus propios argumentos teológicos en contra del calvinismo, como dice:

“En conclusion es evidente que la teologia de Arminio no fue propia de el, sino que fue influenciado por la teologia Jesuita de Luis de Molina del conocimiento medio. Esto hace que la llamada libre albedrio del hombre este intacto y Dios solo sabe lo que el hombre haria en el futuro para de alli salvarlos cuando estos ejercitan su fe, esta fe es el producto de la “gracia previniente” de Dios. Lamentable y tristemente, esta teologia esta en las mayorias de las congregaciones y grupos evangelicos no Reformados” (Arévalo, 2013).

Pero ya demostré que, aunque en efecto, Arminio volteo a ver a las obras de Molina sobre su conocimiento medio, su verdadera intención no era, exponer, o enseñar esta doctrina molinista, sino que, su verdadera intención al formular su propia teología, era el regresar a la Iglesia, a la mecánica de la elección que usaban los Padres de la Iglesia, la elección por medio del preconocimiento simple, como ya lo demostré.

Quiero recalcar, que no es mi intención de ninguna manera es ridiculizar o dejar mal parado la hermano Arévalo. No tengo el placer de conocerlo, solo conocí su blog de manera casual por las publicaciones que se hicieron en el grupo que administro, Molinistas y Arminianos y quise dar una respuesta. El hermano Arévalo en su blog, tiene muchos artículos útiles sobre sectas y biografías de puritanos que son de edificación para todos los cristianos, aunque no sean reformados; pero sí le hago una recomendación en el amor de Cristo, que antes de hablar de otras posiciones teológicas, haga una mejor investigación tanto histórica como teológica, para no caer en falacias de mono de paja, o falacias históricas, que pueden ser refutadas con cualquier libro abalado de Historia de la Iglesia.

Quiero agradecer a mi amigo y co-administrador de Molinistas y Arminianos, Raúl Jaramillo por su aporte de haberme asistido y asesorado, ya que mis conocimientos de molinismo no son amplios. Aprendí mucho sobre el molinismo escribiendo este artículo, Gracias Raúl.

Espero que haya sido de bendición este artículo,

Bendiciones,

Rafael Stringel

Bibliografía

Arevalo, C. (2013, Febrero 18). EL MOLINISMO Y SU INFLUENCIA EN EL ARMINIANISMO. Retrieved from Soli Deo Gloria: https://www.solideogloria.biz/2013/02/luis-de-molina-1536-1600-la-relacion.html

Arévalo, C. (2013, Marzo 6). LA TEOLOGIA MOLINISTA DE ARMINIO. Retrieved from Soli Deo Gloria: https://www.solideogloria.biz/2013/03/la-teologia-molinista-de-arminio.html

Arias, L. (n.d.). San Agustín, el Doctor de la Gracia. Retrieved Septiembre 12, 2020, from Universidad Pontificia de Salamanca: https://summa.upsa.es/high.raw?id=0000006259&name=00000001.original.pdf&attachment=Salmanticensis.+1955%2C+volumen+2%2C+n.%C2%BA+1.+P%C3%A1ginas+3-41.+San+Agust%C3%ADn%2C+Doctor+de+la+Gracia.pdf

Arminio, J. (n.d.). Obras de Arminio: Las Doctrinas Bíblicas de la Gracia. Editado por Alejandro Hincapie.

Ashby, S. M. (2006). Un punto de vista arminiano reformado. In J. M. Pinson, La Seguridad de la Salvación; Cuatro puntos de vista (pp. 147-214). Barcelona: Editorial CLIE.

Bangs Wynkoop, M. (n.d.). Bases Teológicas de Arminio y Wesley. Kansas City MO USA: Casa Nazarena de Publicaciones.

BITE Project. (2020, Agosto 24). JACOBO ARMINIO: Vida, ministerio e influencia del padre del arminianismo. Retrieved from BITE Project: https://biteproject.com/jacobo-arminio/

Boettner, L. (n.d.). La Predestinación. (M. E. Gómez, Ed.) Retrieved Septiembre 14, 2020, from Iglesia Getsemaní de Montreal: http://gfol1.iglesiagetsemanidemontreal.com/download/Lapredestinacion-Loraine_Boettner_y_Manuel_Gomez_ws1008724736.pdf

Bray, G. (2000). La Biblia Comentada por los Padres de la Iglesia (Vols. Nuevo Testamento, Volúmen 6, Romanos). (T. Oden, & M. Merino Rodríguez, Eds.) Andrés Tamayo 4 – 28028, Madrid, España: Editorial Ciudad Nueva.

Calvino, J. (1999). Institución de la Religión Cristiana (Quinta Edición Inalterada ed.). (C. de Valera, Trans.) Barcelona, España: FUNDACIÓN EDITORIAL DE LITERATURA REFORMADA.

CCEL.org. (2019, Agosto 10). Creeds of Christendom, Volume III. The Creeds of the Evangelical Protestant Churches. (A. Barbosa Costa, Ed.) Retrieved Agosto 10, 2019, from Christian Classics Ethereal Library: http://www.ccel.org/ccel/schaff/creeds3.iv.xv.html?fbclid=IwAR0-ogHRPtvooaE5fn0srRqF6WfLvjoEkswWro4ZL5ijJxGsn–AteQLhf4

Geisler, N. L. (n.d.). ¿El Tomismo Conduce al Catolicismo? Retrieved Septiembre 12, 2020, from Norman Geisler: https://normangeisler.com/el-tomismo-conduce-al-catolicismo/

González, J. L. (1994). Historia del Cristianismo; Tomo 1 (2008 Primera edición electrónica en PDF ed., Vol. 1). Miami , Florida, USA: Editorial Unilit.

Jaramillo, R. (n.d.). Respuesta a “El Molinismo: Teología Católica Española de la Contra-Reforma” del Dr. Juan C. de la Cruz. Retrieved Septiembre 12, 2020, from Veritas Fidei: https://veritasfidei.org/estudio/MISC/Molinismo_Respuesta_DelaCruz.pdf

Michelén, S. (2015). Capítulo 2: Las doctrinas de la gracia. In J. Sánchez, Gracia Sobre Gracia; La nueva reforma en el mundo hispano (pp. 35-61). Medellín Colombia: Poeima Publicaciones.

Picirilli, R. E. (2012, Mayo 13). Gracia Preveniente. Retrieved from Pensamiento Arminiano (Adaptado de: Grace, Faith and Free Will de R. Picirilli): http://pensamientoarminiano.blogspot.com/2012/05/gracia-preveniente.html

Pinson, J. M. (2006). Introducción. In J. M. Pinson, La Seguridad de la Salvación, cuatro puntos de vista (pp. 17-30). Barcelona: Editorial CLIE.

Pinson, M. (2006). Glosario. In M. Pinson, La Seguridad de la Salvación; cuatro puntos de vista (pp. 295-297). Barcelona: Editorial Clie.

Robinson , J., & Pinson, M. (2016, Agosto 25). Meet a Reformed Arminian. Retrieved from The Gospel Coalition USA: https://www.thegospelcoalition.org/article/meet-a-reformed-arminian/

Rodríguez, J. C. (2013). Jacobo Arminio: Vida, pensamiento y legado. Lenexa Kansas USA: Casa Nazarena de Publicaciones USA-Canada.

Selva Belén, V. (2020, Sepriembre 12). Luis de Molina. Retrieved from Economipedia: https://economipedia.com/definiciones/luis-de-molina.html

Spurgeon, C. H. (n.d.). La Autosuficiencia Eliminada No.345. Retrieved Julio 8, 2018, from http://www.spurgeongems.org: http://www.spurgeongems.org/schs345.pdf

Spurgeon, C. H. (n.d.). Misrepresentations of Calvinism Cleared Away. Retrieved Julio 8, 2018, from https://www.bereansoftallassee.com: https://www.bereansoftallassee.com/articles/Spurgeon-ADefenseOfCalvinism.pdf

Tozer, A. (2014). Los Atributos de Dios Vol. 2 Con Guía de Estudio. Lake Mary Florida: Casa Creación, Una compañia de Charisma Media.

Wesley, J. (1996). Obras de Wesley, Tomo III (Vols. Tomo III, Sermones III). (J. L. Gonzalez, Ed.) Henrico, North Carolina, USA: Wesley Heritage Foundation Inc.

Wesley, J. (1996). Obras de Wesley; Tomo VIII, Tratados Teológicos (Vol. 8). (J. L. González, Ed., & J. L. González, Trans.) Henrico, North Carolina, USA: Wesley Heritage Foundation.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s