¿Es el Apóstol Guillermo Maldonado un Arminiano?

Ap. Guillermo Maldonado

Introducción

El Apóstol Guillermo Maldonado, es un pastor neopentecostal muy famoso entre la comunidad evangélica latinoamericana, líder del Ministerio Rey Jesús, que pastorea una mega iglesia del mismo nombre en la ciudad de Miami Florida, en los Estados Unidos de América, famoso por enseñar y defender el famoso Evangelio de la Prosperidad y otras enseñanzas neopentecostales. El pasado 25 de Junio del presente año, se publicó un video en Youtube, con el título El Apóstol Guillermo Maldonado contra la Doctrina Calvinista de Salvo Siempre Salvo, el cual causo mucho revuelo en redes sociales, con muchas opiniones a favor y muchas en contra o con cierto sarcasmo, por parte de muchos calvinistas.

La reacción de muchos calvinistas fue, llamar o etiquetar a el Apóstol Guillermo Maldonado como “arminiano”, o “líder arminiano”, como en la siguiente imagen, tomada de una publicación en un grupo de debates.

Pero… ¿Será verdad que Guillermo Maldonado es un arminiano? Esto lo veremos a continuación.

Requisitos para poder etiquetar a alguien como “arminiano”.

Primeramente, debemos de definir el término arminiano. Al parecer, para muchos calvinistas en redes sociales, el término arminiano, simplemente quiere decir “alguien que no comulga con el calvinismo”, es decir, que no es calvinista, pero esto no esta del todo correcto. También hay algunos, aunque en mucho menor proporción, que se dicen llamar “arminianos”, simplemente porque no comulgan con el calvinismo, y porque creen que el hombre “tiene libre albedrío”, se adjudican tal nombre, pero en realidad, tal como muchos calvinistas, nunca han leído los escritos u obras de Arminio, ni de ningún arminiano serio como John Wesley u otros. Ese era mi caso cuando era más joven.

Entonces, ¿Qué es un arminiano? El Dr. José C. Rodríguez, en su libro, Jacobo Arminio, vida, pensamiento y legado, define el término Arminianismo, en su sección de Glosario.

“El arminianismo es una tradición teológica que fue enseñada por Jacobo Arminio (1560 – 1603) y por otros que estaban de acuerdo con él” (Rodríguez, 2013, pág. 271).

De esta definición, podemos deducir, que un arminiano, es aquel que ésta de acuerdo con las enseñanzas de Jacobo Arminio y los que estaban de acuerdo con él. Pero… ¿El Ap. Guillermo Maldonado, estará de acuerdo con las enseñanzas de Jacobo Arminio y los que estaban de acuerdo con él?

Con la experiencia que tengo en el estudio de la teología arminiana tanto clásica (reformada) y wesleyana, he llegado a la conclusión de que hay dos requisitos para poder etiquetar a algún pastor o maestro como arminiano, y estos son:

  1. Debe creer en la doctrina del pecado original y la Depravación Total.
  2. Debe enfatizar la necesidad de la Gracia de Dios, tanto en su aspecto preveniente (antecedente o previa a la justificación), como en su aspecto subsiguiente (para el arminianismo clásico)o santificante (para el arminianismo wesleyano).

¿Por qué no menciono, dentro de mis requisitos, la doctrina de la Perseverancia de los Santos? Porque como ya he comentado en otro de mis artículos, la doctrina de la Perseverancia Incondicional o Seguridad Eterna de la Salvación, no es exclusiva del calvinismo. Jacobo Arminio murió a la edad temprana de los 49 años de edad, y no le dio tiempo de posicionarse en ese tema. Estaba seguro como reformado, que la Salvación era segura para el cristiano, pero “le hacían ruido”, o como dicen en mi país México, “le movían el tapete”, las advertencias sobre la apostasía en la Biblia y las enseñanzas patrísticas. Arminio se refirió al respecto en sus obras:

“Abierta y genuinamente afirmo, que nunca he enseñado que un verdadero creyente pueda tanto total como finalmente apostatar de la fe y perecer. Aun así, no negaré (al igual que muchos, muchos otros en la historia de la iglesia) que existen pasajes en las Escrituras que parecen indicar este aspecto; y la respuesta a ellos que se me ha permitido ver no es el tipo de respuesta que me permita aprobarlos en todos los puntos de mi entendimiento. Por otro lado, existen pasajes que muestran el otro aspecto de la doctrina y que son dignos de mucha consideración” (Arminio, págs. 5-6).

Los Remostrantes, al presentar en 1610, en su defensa a la acusación de herejía presentada en su contra, su famoso Documento de Protesta, en su quinto artículo que habla sobre la Perseverancia de los Santos, los Remostrantes opinaron al igual que su maestro, Arminio, sobre este tema que, “esto debe ser asunto de una pesquisa más exhaustiva en la Sagrada Escritura, antes que podamos enseñar con πληροφορία (entera persuasión) de nuestras mentes” (CCEL.org, 2019), dejando el tema en un formato de “debate abierto”. Por lo que, aunque el arminianismo wesleyano, en su totalidad acepta la enseñanza que el cristiano si puede llegar apostatar, aunque este estado de apostasía es reversible por medio del arrepentimiento, el arminianismo clásico está dividido en esta cuestión, ya que grupos como los Bautistas Generales o Bautistas de Libre Albedrío (aunque no todos son arminianos, ya que los anabaptistas manejaban un sinergismo llamado Providencialismo, mucho antes que Arminio) creen en la enseñanza de la Seguridad Eterna, mientras otros grupos como los Menonitas, Hermanos Plymouth o Congregacionalistas, creen que el hombre puede llegar a apostatar, pero este estado de apostasía es irreversible; ósea, algo como la antítesis del famoso adagio “una vez salvo, por siempre salvo”, este dice: “una vez perdido, siempre perdido”.

El pensamiento soteriológico de Guillermo Maldonado

Aunque Guillermo Maldonado no ha escrito (al menos yo no lo leo exhaustivamente) artículos o libros, exclusivamente sobre el tema de la soteriología, en su libro del 2005, La Oración, da mucho a entender como es su pensamiento soteriológico. Maldonado empieza su tema sobre la oración y la comunión intima con Dios, reconociendo que el hombre pecó en Edén, quedando excluido de la comunión con Dios.

“El deseo de Dios siempre ha sido tener comunión íntima con su pueblo. Al principio de la creación, en el libro de Génesis, la palabra nos enseña que Dios se paseaba en el huerto del Edén y que hablaba con Adán. Pero cuando vino el pecado, el hombre pecó contra Dios, y como resultado, rompió su comunión con Él. Ahora, el hombre no puede comunicarse con Dios porque su espíritu está en tinieblas. Es por esto, que Dios provee la salvación al ser humano, enviando a su Hijo, Jesucristo, quien nace de una virgen, es crucificado, resucita al tercer día y se sienta a la derecha de Dios Padre. Mediante su sacrificio, es que se restaura la comunión con el Padre nuevamente; nos quitó el corazón de piedra para darnos un corazón de carne” (Maldonado, 2005, pág. 17).

Aquí, Guillermo Maldonado, acepta que el hombre pecó en Edén y que, como consecuencia de este pecado, Adán y sus descendientes, quedaron excluidos de la comunión de Dios (Romanos 3:23), pero más adelante en su libro, Maldonado, hace hincapié que el hombre, con la fuerza de la habilidad de su libre albedrío que quedó intacto después de la caída, lo usa para “cumplir la voluntad de Dios”.

“Cuando Dios creó al hombre a su imagen, le dio al hombre un libre albedrío. Es decir, se le fue dada una voluntad con la habilidad de escoger y tomar decisiones, y por consiguiente, de tomar acción y cumplir con la voluntad de Dios en la tierra. Dios creó al hombre con la libertad para funcionar en la tierra y le dio derecho legal y autoridad para operar en ella. Dios puso su voluntad aquí en la tierra con la cooperación de la voluntad del hombre. Este propósito nunca cambió ni con la caída del hombre” (Maldonado, 2005, pág. 37).

Por lo que si podemos resumir el pensamiento soteriológico de Guillermo Maldonado, sería como sigue:

  1. Maldonado cree que la caída de Adán afectó negativamente a Adán y a todos sus descendientes.
  2. El hombre, al ser creado a la imagen de Dios, Dios le dio un libre albedrío.
  3. Este libre albedrío quedo intacto aún después de la caída del hombre y con todas sus facultades que lo habilitan en sus fuerzas, para poder cumplir con la voluntad de Dios en la tierra.

Analizando el video donde el Ap. Maldonado hace una refutación a la doctrina de “salvo siempre salvo”, podemos ver que el empieza su disertación diciendo: “De acuerdo a la Biblia, usted puede ser salvo hoy, pero mañana no”, dando a entender, que la Salvación no es algo seguro para nadie. Luego usando el versículo de Apocalipsis 3:5, hace un argumento también usado por las ramas del arminianismo que no creen en la Seguridad Eterna, para defender la doctrina de la Perseverancia Condicional: “Si algo se borra es porque estuvo escrito”. Luego, al enseñar sobre la fuente de la fortaleza para la perseverancia del cristiano, el Ap. Maldonado dice:

“¡No te des por vencido, no tires la toalla! ¡Persevera hasta el final! … No pares de servir, no pares de adorar, no pares de sembrar [término usado por los pastores del Evangelio de Prosperidad equivalente a diezmar], no te des* tu fe [no dejes tu fe, posible significado] no la tires a la basura, porque si eres salvo hoy no eres salvo mañana. ¡Yo quiero ser salvo todos los días! Salvo en la mañana, cuando Cristo venga, si estas en pecado ¡No te vas!”.

Si podemos añadir un cuarto punto a la soteriología de Guillermo Maldonado es:

4. La perseverancia del cristiano descansa en la fortaleza de su libre albedrío.

Pero … ¿El arminianismo está de acuerdo con estos cuatro puntos que presenta el Ap. Guillermo Maldonado?

El Arminianismo y el Libre Albedrío

Aunque el arminianismo esta de acuerdo con el Ap. Maldonado que Dios creó al hombre a su imagen y le doto de un libre albedrío, no cree como el, que quedó intacto, aún después de la caída de Adán y que este el hombre, en sus fuerzas natas, lo puede usar para cumplir la voluntad de Dios en la tierra. Para Jacobo Arminio, el libre albedrio del hombre después de la caída, quedó destruido y perdido, como citaré a continuación.

En su estado natural, el libre albedrío del hombre hacia las cosas de Dios, no solo está entorpecido, dañado, injuriado, torcido y debilitado; si no al mismo tiempo aprisionado, destruido y perdido. Y sus poderes no solo se encuentran debilitados y son inútiles, si no que no tiene poder alguno a no ser que sea despertado y asistido por la gracia divina. La mente del hombre en este estado se encuentra en oscuridad, destituida de conocimiento salvífico de Dios, y de acuerdo con el apóstol, incapaz de actuar de acuerdo a las cosas que pertenecen al Espíritu de Dios. A esta oscuridad mental le sigue la perversidad de los afectos del corazón, de acuerdo a los cuales odia y tiene aversión por todo aquello que es realmente bueno y agradable a Dios; pero ama y persigue lo que es malo. Correspondiéndose a esta oscuridad mental y perversidad del corazón, se muestra la debilidad de todo poder para realizar algo que sea realmente bueno, y de evitar perpetrar lo que es malo, de un modo correcto y por un fin y una causa correcta. Para esto que se considere toda la vida del hombre colocada bajo pecado y se agregue a esto que las escrituras nos exhiben lo mismo por medio de las descripciones más iluminadoras; y será evidente que nada puede decirse en forma más verdadera concerniente al hombre en su estado, que se encuentra muerto en pecado (Romanos 3:10-19)” (Arminio, págs. 1-2).

Los Remostrantes, simplemente reflejaron el sentir de su recién fallecido maestro, en el artículo #3, de su Documento de Protesta de 1610.

El hombre no posee fe salvadora por sí mismo, ni a partir del poder de su libre albedrío, visto que, en su estado de apostasía y de pecado, no puede, de sí y por sí mismo, pensar, querer o hacer, algo de bueno (que sea verdaderamente bueno tal como es, primeramente, la fe salvadora); pero, es necesario que Dios, en Cristo, por su Espíritu Santo, lo regenere y lo renueve en el intelecto, en las emociones o en la voluntad, y en todos sus poderes, con el fin de que él pueda correctamente entender, meditar, querer y proseguir en lo que es verdaderamente bueno, como está escrito en Juan 15.5 “porque separados de mí nada podéis hacer.” (RVR1960)” (CCEL.org, 2019).

Para John Wesley, el fundador del metodismo y un ferviente arminiano, el no creer en la doctrina del pecado original y sus consecuencias, hacía que fueras más que un pagano todavía (Wesley, Obras de Wesley, Tomo III, 1996, pág. 102), y ¿Cuales fueron esas consecuencias? Fueron, que el alma del hombre quedó corrompida en todas sus facultades (Wesley, Obras de Wesley, Tomo III, 1996, pág. 102), esto incluye su libre albedrío. También Wesley, en el sermón funeral de George Whitefield (que Whitefield le pidió como su última voluntad, que Wesley lo predicara), Wesley, ante una audiencia de mayoría calvinista, dijo que una de las doctrinas fundamentales que compartían todos los metodistas tanto wesleyanos como calvinistas (la separación del metodismo por cuestiones doctrinales era inminente y se consumó pocos años después de la muerte de Whitefield) era la Depravación Total,  y la necesidad de la gracia de Dios al decir:

“Insistieron que todo poder para pensar, hablar, o actuar correctamente es en y desde el Espíritu de Cristo; y todo mérito está, no en el ser humano, no importa cuán superior sea en gracia, sino meramente en la sangre de Cristo. Así que él y ellos enseñaron: no hay poder en el ser humano, hasta que le sea dado desde lo alto, hacer una buena obra, decir una buena palabra, o concebir un buen deseo. Porque no es suficiente decir que todos los seres humanos están enfermos de pecado. No, todos estamos muertos en nuestros delitos y pecados. De ello se deriva que todos los hijos de los hombres son por naturaleza hijos de la ira.Todos estamos bajo el juicio de Dios,condenados a muerte, tanto temporal como eterna” (Wesley, Obras de Wesley, Tomo III, 1996).

El Arminianismo y la necesidad de la Gracia en la Perseverancia

El arminianismo nunca enseña que la perseverancia del cristiano se encuentra en la fuerza del hombre, de su libre albedrío, sino en la fuerza del Espíritu Santo, en la fuerza de la Gracia de Dios. Jacobo Arminio, definiendo el concepto de gracia, dice en sus obras.

“Es una infusión (tanto al entendimiento humano como a la voluntad y afectos), de todos aquellos dones del Espíritu Santo que pertenecen a la regeneración o renovación del hombre, tales como fe, esperanza, amor; porque sin estos dones de la gracia, el hombre no es suficiente para pensar, desear o hacer cualquier cosa que sea buena” …

“Es la asistencia perpetua y continua ayuda del Espíritu Santo, según la cuál él obra sobre el hombre que ha sido renovado y lo inspira (mueve) al bien, por una infusión de cogniciones (pensamientos) sanas e inspirándole buenos deseos, para que así realmente pueda desear y obrar juntamente con el hombre, para que el hombre pueda hacer todo lo que quiere” … De esta manera atribuyo a la gracia el comienzo, la continuación y la consumación de todo lo bueno y llevó su influencia a tal grado que un hombre, aun ya regenerado, no puede ni concebir, desear o hacer ningún bien, ni resistir cualquier tentación sin esta gracia preventiva y estimulante, continua y cooperadora” (Rodríguez, 2013, pág. 183).

Los Remostrantes, en su Documento de Protesta, solo reflejaron el mismo sentir de su recién fallecido maestro, en sus artículos #4 y 5.

Artículo #4

Esta gracia de Dios es el principio, el progreso y la consumación de todo lo bueno, tanto que ni mismo un hombre regenerado puede, por sí mismo, sin esta precedente o preveniente, excitante, progresiva y cooperante gracia, querer o terminar cualquier bien, mucho menos resistir a cualquier tentación al mal. Por ello, todas las buenas obras y buenas acciones que puedan ser pensadas, deben ser atribuidas a la gracia de Dios en Cristo. Pero, en relación al modo de operación de esta gracia, no es irresistible, ya que está escrito sobre muchos que “resistieron al Espíritu Santo” (Hechos 7) y en muchos otros lugares” (CCEL.org, 2019).

Artículo #5

“Aquellos que son incorporados en Cristo por una fe verdadera, y consecuentemente son hechos partícipes de su Espíritu vivificante, son abundantemente dotados de poder, para que puedan luchar contra Satanás, contra el pecado, contra el mundo y contra su propia carne, y ganar la victoria. Con todo, siempre (queremos que sea bien entendido) con el auxilio de gracia del Espíritu, en todas sus tentaciones, les extiende sus manos, los apoya y fortalece (caso estén listos para luchar, quieran su socorro y no desistan de sí mismos), de modo que, por ningún engaño o poder seductor de Satanás, puedan ser arrebatados de las manos de Cristo, de acuerdo a lo que Cristo dijo en Juan 10.28 “y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano”. Pero, si ellos no son capaces de, por descuido, τὴνἀρχὴντῆςὑποστάσεωςχριστοῦκαταλείπειν (olvidar el inicio de su vida en Cristo), de nuevamente abrazar el presente mundo, de alejarse de la santa doctrina que una vez les fue entregada, de perder su buena conciencia y de actuar con negligencia hacia la gracia; esto debe ser asunto de una pesquisa más exhaustiva en la Sagrada Escritura, antes que podamos enseñar con πληροφορία (entera persuasión) de nuestra mentes” (CCEL.org, 2019).

A John Wesley, falsamente se le ha atribuido la “autoría” de la creencia que la salvación del cristiano “pende de un hilo”, y que este puede perder y recuperar su salvación a cada rato, pero fácilmente en sus obras podemos ver que esto no es así. En su sermón, La Salvación por la Fe, Wesley dice lo siguiente:

“Tal es entonces la salvación mediante la fe, que se da ya en el mundo presente: una salvación del pecado y sus consecuencias. Esto es lo que significa la palabra “justificación”, que en su sentido más amplio incluye la liberación de la culpa y del castigo mediante la expiación de Cristo aplicada al alma del pecador que cree en él, e incluye también la liberación del poder del pecado mediante Cristo formado en el corazón. Quien así ha sido justificado o salvado mediante la fe, verdaderamente ha nacido de nuevo. Ha nacido de nuevo del Espíritu, a una nueva vida que está escondida con Cristo en Dios. Y como niño recién nacido recibe el ádolon, la leche espiritual no adulterada, y por ella crece, en el poder de la fuerza del Señor por fe y para fe, gracia sobre gracia, hasta que llega a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo” (Wesley, Obras de Wesley Tomo I, 1996, págs. 33-34).

Wesley enseñaba, que la obra de santificación es una obra de la gracia de Dios, no del esfuerzo humano, lo que el llamaba como gracia santificante.

Conclusión: ¿Como podemos catalogar al Ap. Guillermo Maldonado?

Si el arminianismo no cree que el libre albedrío del hombre quedo intacto después de la caída de Adán, ni que la perseverancia del cristiano, queda totalmente en el esfuerzo humano, en la fuerza del libre albedrío, ni que “usted puede ser salvo hoy, pero mañana no”, es decir, que la salvación del hombre es insegura, ¿Cómo podemos catalogar al Ap. Guillermo Maldonado? O más bien, dentro del amplio espectro soteriológico, ¿Dónde lo podemos ubicar?

Definitivamente, el catalogar al Ap. Guillermo Maldonado como pelagiano, sería injusta, ya que el si cree en que la caída adámica afecto negativamente a toda la humanidad, es decir, no nace inocente, como Pelagio aseguraba. Pero el asegurar que, Dios puso su voluntad aquí en la tierra con la cooperación de la voluntad del hombre. Este propósito nunca cambió ni con la caída del hombre” (Maldonado, 2005, pág. 37), esto lo pone en la posición del semipelagianismo, es decir, la creencia, que el hombre solo fue herido debido al pecado adámico, pero aún es libre para participar y dar el primer paso en su salvación, algo que ya vimos, que el arminianismo no enseña, como lo confirma el pastor Sugel Michelén, en su participación para el libro Gracia sobre Gracia (esta cita también se puede encontrar de manera íntegra, en el artículo de Coalición por el Evangelio llamado, Los Cinco Puntos del Arminianismo), cuando dice:

“Es importante señalar que el arminianismo no debe ser confundido con el semi-palagianismo que abunda en tantas iglesias en el día de hoy. El semi-pelagianismo enseña que el hombre es capaz de iniciar su propia salvación, aunque no puede completarla por sí mismo. El arminianismo, en cambio, nos dice que el hombre no puede dar el paso inicial hacia la salvación, a menos que sea capacitado primero por la gracia “resistible” de Dios” (Michelén, 2015, pág. 39). 

He de reconocer, que la exposición del arminianismo por parte de un maestro calvinista, como la del pastor Sugel Michelén, es de las exposiciones más honestas que he leído hasta ahorita. La defensa en contra de la falacia contra el arminianismo, que este es semipelagianismo, por la enseñanza de la doctrina de la Gracia Preveniente, es muy amplia, y este artículo se convertiría en un mini libro y esa no es mi intención; pero, por lo general, el calvinista toma la definición de la gracia preveniente en su versión wesleyana (la clásica es muy diferente), y a la vez, no la define correctamente y con eso llega a la conclusión que el arminianismo (que en realidad solo sería su rama wesleyana), es semipelagianismo, cuando no lo es, pero esto lo dejaré para otro artículo.

Espero que este artículo haya sido para edificación,

Bendiciones,

Rafael Stringel

Bibliografía

Arminio, J. (n.d.). Obras de Arminio: Las Doctrinas Bíblicas de la Gracia. Editado por Alejandro Hincapie.

CCEL.org. (2019, Agosto 10). Creeds of Christendom, Volume III. The Creeds of the Evangelical Protestant Churches. (A. Barbosa Costa, Ed.) Retrieved Agosto 10, 2019, from Christian Classics Ethereal Library: http://www.ccel.org/ccel/schaff/creeds3.iv.xv.html?fbclid=IwAR0-ogHRPtvooaE5fn0srRqF6WfLvjoEkswWro4ZL5ijJxGsn–AteQLhf4

Maldonado, G. (2005). La Oración. Miami FL USA: GM International.

Michelén, S. (2015). Capítulo 2: Las doctrinas de la gracia. In J. Sánchez, Gracia Sobre Gracia; La nueva reforma en el mundo hispano (pp. 35-61). Medellín Colombia: Poeima Publicaciones.

Rodríguez, J. C. (2013). Jacobo Arminio: Vida, pensamiento y legado. Lenexa Kansas USA: Casa Nazarena de Publicaciones USA-Canada.

Wesley, J. (1996). Obras de Wesley Tomo I (Vol. Sermones I). (J. L. González, Ed.) Henrico, North Carolina, USA: Wesley Heritage Foundation, Inc.

Wesley, J. (1996). Obras de Wesley, Tomo III (Vols. Tomo III, Sermones III). (J. L. Gonzalez, Ed.) Henrico, North Carolina, USA: Wesley Heritage Foundation Inc.

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