¿En realidad, Juan 6:44 enseña la Gracia Irresistible del Calvinismo?

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“Ninguno puede venir a mí,  si el Padre que me envió no le trajere;  y yo le resucitaré en el día postrero” (Juan 6:44).

Este es un versículo muy usado por los teólogos calvinistas para defender su doctrina de Gracia Irresistible. La Gracia Irresistible es una de las Doctrinas de la Gracia, del sistema TULIP calvinista (más adelante escribiré una serie de artículos sobre el calvinismo y sus doctrinas). El ministerio MIAPIC (Ministerio de Apologética e Investigación Cristiana), define a la Gracia Irresistible como:

“Es una enseñanza de la Reforma que declara que cuando Dios llama a Sus elegidos para salvación, ellos no pueden resistir ese llamado. Dios ofrece el mensaje del Evangelio a todas las personas. Esto se conoce como el llamado externo. Pero para los elegidos extiende un llamado interno el cual no puede ser resistido. Este llamado lo hace el Espíritu Santo que trabaja en el corazón [Regeneración previa, énfasis mío] y la mente del elegido para traerlo al arrepentimiento y a la regeneración por lo que voluntaria y libremente viene a Dios” (Christian Apologetics & Research Ministry © Matthew J. Slick, 1995-2013).

En palabras más sencillas. Solo los elegidos incondicionales por Dios Padre en la eternidad, serán atraídos al Hijo, los no elegidos, no serán atraídos.

Aunque el famosísimo teólogo calvinista RC Sproul, trata de maquillar esta definición de la Gracia Irresistible llamándola Gracia Eficaz.

“La gracia de Dios es resistible en el sentido de que podemos resistirla y de hecho la resistimos. Es irresistible en el sentido de que consigue su propósito. Lleva a cabo el efecto deseado por Dios. Así pues, prefiero el término gracia eficaz” (Sproul, 1992, pág. 82) .

Durante un debate reciente con un amigo mío calvinista, el me rebatió que la palabra griega que se usa para la palabra “trajere” de Juan 6:44, significa arrastrar. Como prueba, muestro su respuesta con su identidad oculta, ya que no quiero que se sienta ofendido o molesto por esta respuesta.

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“Porque nadie puede venir a Jesús si el Padre no lo atrae, cuya raíz griega dice literalmente arrastra, es casi innegable”.

A este argumento calvinista es al que quisiera dar respuesta con este artículo.

La palabra griega para la palabra trajere en Juan 6:44 es la palabra griega Jelcúo, que el diccionario bíblico Strong’s (G1670) lo define efectivamente como arrastrar.

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Aunque en la sección de sinónimos (palabras en color vino), se encuentran las palabras: arrastrar, atraer, sacar y traer, por lo que tendremos que confirmar que en realidad se trata de arrastrar, y no se trate de los otros sinónimos que son atraer, sacar y traer.

Los calvinistas, para defender que la palabra Jelcúo, afirmativamente alude a un arrastre de una fuerza irresistible, aluden a versículos donde se usa esta palabra griega como un arrastre violento, y estos versículos son:

“Así que toda la ciudad se conmovió,  y se agolpó el pueblo;  y apoderándose de Pablo,  le arrastraron fuera del templo,  e inmediatamente cerraron las puertas” (Hechos 21:30).

“Pero vosotros habéis afrentado al pobre.  ¿No os oprimen los ricos,  y no son ellos los mismos que os arrastran a los tribunales?” (Santiago 2:6).

Parecería que la palabra Jelcúo, en realidad es un arrastre irresistible, pero a continuación voy a probar que no lo es y para eso tenemos que usar otras herramientas para interpretar el griego bíblico aparte del Diccionario Strong’s.

Analizando el Griego Bíblico

Ya que no me considero un teólogo ni erudito, ¡Menos en griego bíblico! Fui a pedir el consejo de un amigo que conozco por Facebook el cual si lo es. Es el pastor Luis Jovel, el cual, es un teólogo muy famoso tanto en Facebook y Youtube, el cual tiene un blog muy interesante el cual recomiendo ampliamente. El pastor Jovel es maestro de griego bíblico y tiene mucho más conocimiento que yo. El pastor Jovel citó el libro The New Linguistic and Exegetical Key to the Greek New Testament (La Nueva Llave Lingüística y  Exegética para el Nuevo Testamento Griego) de Cleon L. Rogers Jr. y Cleon L. Rogers III, el cual es una traducción directa del griego, con los sentidos de las palabras (pasado, presente y futuro), los cuales, el Strong’s no da lo cual lo hace una herramienta muy básica e incompleta. Este diccionario que el pastor Jovel me mostró, traduce la palabra Jelcúo como “atraer”, no arrastrar, y da más detalles, ya que da las siguientes definiciones: “Para las posibles implicaciones a esta palabra, como a la idea de resistencia, “tomar posesión de”, “traer cerca”, refiriéndose a la conversión de prosélitos (gentiles conversos al judaísmo). La palabra era usada en literatura rabínica como la expresión de una experiencia religiosa”.

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Para complementar la ayuda del pastor Jovel, investigue en el Compendio del Diccionario Teológico del Nuevo Testamento de Gerhard Kittel, que al analizar Juan 6:44, dan esta anotación sobre la palabra griega Jelcúo.

λκω [atraer, obligar]

“El sentido básico es «atraer», «remolcar» o, en el caso de personas, «obligar». Se puede usar para «atraer» hacia un lugar mediante la magia, para los demonios que son «atraídos» a la vida animal, o para el influjo interno de la voluntad (Platón). El mundo semítico tiene el concepto de una atracción irresistible hacia Dios (cf. 1 S. 10:5; 19:19ss; Jer. 29:26; Os. 9:7). En el AT λκειν denota un impulso poderoso, como en Cantares 1:4, que es difícil de entender pero expresa la fuerza del amor. Este es el punto en los dos pasajes importantes en Juan 6:44; 12:32. No hay aquí la menor noción de fuerza o de magia. (Kittel & Friedrich, 2003, pág. 181).

Vemos como Kittel muestra que en realidad, este arrastre, en realidad es una atracción, y es una atracción del amor de Dios (ágape), y como vemos, contradijo la exégesis de RC Sproul, quien uso este mismo diccionario para llegar a la conclusión que la palabra Jelcúo, es una fuerza irresistible.

“Hace violencia al texto de la Escritura, particularmente al significado bíblico de la palabra traer. La palabra griega que se utiliza es elko El Theological Dictionary ofthe New Testament de Kittel lo define diciendo que significa compeler [obligar] mediante  superioridad irresistible. Lingüística y lexicográficamente, la palabra significa compeler [obligar]” (Sproul, 1992, pág. 48).

Para concluir esta sección y demostrar de una vez por todas que la palabra Jelcúo no se está refiriendo a una fuerza irresistible, sino una atracción resistible. En Juan 21:6, podemos ver que la palabra Jelcúo, no significa una fuerza irresistible.

“Él les dijo: Echad la red a la derecha de la barca,  y hallaréis.  Entonces la echaron,  y ya no la podían sacar,  por la gran cantidad de peces” (Juan 21:6).

Algo más interesante aún, es que en la versión Nácar-Colunga, usan la palabra arrastrar, y no sacar para traducir la palabra griega Jelcúo.

“Él les dijo: Echad la red a la derecha de la barca y hallaréis. La echaron, pues, y ya no podían arrastrar la red por la muchedumbre de los peces” (Juan 21:6).

Por lo tanto, Jelcúo, no es una fuerza irresistible, es una fuerza resistible, ya que en el caso del ejemplo de Juan 21:6, el pescador ya no podía arrastrar la red, por el gran peso de los peces. Es por eso que la versión inglesa King James Version, para traducir la palabra jelcúo, usan la palabra inglesa draw, que significa atraer.

La Atracción Universal del Amor de Dios

Algo que RC Sproul convenientemente excluyó del comentario de Kittel sobre Juan 6:44 fue lo siguiente:

“El término expresa en forma figurada el poder sobrenatural del amor de Dios o de Cristo, que se extiende a todos (12:32) pero sin el cual nadie puede acercarse (6:44). La aparente contradicción muestra que tanto la elección como la universalidad de la gracia se deben tomar en serio; la obligación no es automática” (Kittel & Friedrich, 2003, pág. 181).

Vemos como Kittel nos muestra que “la elección como la universalidad de la gracia se deben de tomar en serio; la obligación no es automática”. Kittel para nada está tratando de probar ni la Gracia Irresistible, ni la Elección Incondicional, y ni la Expiación Limitada del calvinismo. Al parecer, la Biblia, y las mismas palabras de Cristo se contradicen al decir que. “Y yo,  si fuere levantado de la tierra,  a todos atraeré a mí mismo” (Juan 12:32), y a la misma vez decir que nadie puede ir al Hijo si el Padre no lo trajere (Juan 6:44), pero en realidad no lo es así.  Al parecer, el mismo Kittel y el mismo griego, le dan más la razón a la doctrina de Gracia Preveniente, o como se menciona en las Obras de Wesley, “Gracia Anticipante”, la cual el mismo Sproul (que la llama Gracia Precedente) duda de que se enseñe en cualquier parte de las Escrituras.

“La cuestión fundamentalísima es: “¿Enseña la Biblia una doctrina tal como la de la gracia precedente? Si así es, ¿dónde?” (Sproul, 1992, pág. 85).

Pero, ¿Qué es, o que enseña la Gracia Preveniente? La Gracia Preveniente, es una Gracia Anticipante, que se anticipa antes que la persona llegue a Cristo; ya que “prepara el terreno”, para que se le pueda predicar el Evangelio. Pondré varias definiciones de esta doctrina para que se entienda mejor.

“La frase «gracia preveniente» viene del latín «gratia preveniens» y era una frase usada tradicionalmente en la teología cristiana. Quiere decir literalmente la gracia que «viene antes» oque «precede» e indica el hecho de que la gracia de Dios siempre toma la iniciativa y se acerca al ser humano antes de que éste responda” (Garrastegui & Jones, 2002, pág. 69).

“Si tomamos esto en su máxima extensión, habrá de incluir todo lo que es realizado en el alma por lo que frecuentemente se llama «conciencia natural», o más apropiadamente, «gracia anticipante»; toda atracción del Padre,los deseos que se dirigen hacia Dios, los cuales, si nos rendimos a ellos, aumentan más y más; toda aquella luz por la cual el Hijo de Dios alumbra a todo hombre que viene al mundo,enseñando a todo hombre a hacer justicia, amar misericordia y a humillarse ante su Dios,todas las convicciones que su Espíritu de tiempo en tiempo opera en todo ser humano. Aunque es verdad que la generalidad delas personas las sofocan tan pronto como pueden y luego de un rato olvidan, o por lo menos niegan, haberlas tenido alguna vez” (Wesley, 1996, págs. 70-71).

Así como la desobediencia del primer Adán afectó negativamente a todo el mundo destituyéndolo de la Gloria de Dios (Romanos 3:23), así la obediencia del Segundo Adán (Cristo), benefició a la humanidad entera y no solo a un grupo de elegidos.

“Así que,  como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres,  de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida” (Romanos 5:18).

Algo que esta Gracia Anticipante va restaurando progresivamente en el hombre desde mucho antes que el hombre venga a Cristo son tres elementos importantes:

  1. La restauración en todas las personas un cierto grado de su libre albedrío.
  2. Un conocimiento parcial de Dios.
  3. Restauración de la conciencia.

Restauración parcial del Libre Albedrío

En su estado natural, el hombre, debido al pecado adámico, el hombre quedó destituido de la gloria de Dios (Romanos 3:23) y quedó totalmente depravado, es decir, que todos sus deseos, son completamente al mal (Génesis 6:5), así como lo estipuló  Jacobo Arminio en el primer punto de sus obras llamado Depravación Total:

“En su estado natural, el libre albedrío del hombre hacia las cosas de Dios, no solo está entorpecido, dañado, injuriado, torcido y debilitado; si no al mismo tiempo aprisionado, destruido y perdido. Y sus poderes no solo se encuentran debilitados y son inútiles, si no que no tiene poder alguno a no ser que sea despertado y asistido por la gracia divina” (Arminio, 1629, pág. 1).

Pero así como el hombre está totalmente caído y totalmente depravado, así la gracia de Dios actúa de principio a fin en la vida del hombre, cuando esta Gracia, se manifiesta en la benignidad de Dios que nos guía al arrepentimiento (Romanos 2:4).

En su segundo punto Liberados para creer, Arminio dice lo siguiente:

“Confieso que la mente del hombre natural y carnal se encuentra en tinieblas y oscuridad, que sus afectos están corrompidos y desordenados, que su voluntad es obstinada y desobediente, y que el ser en sí está muerto en pecados. Y agrego a esto, que un maestro obtiene mi más alta aprobación cuando atribuye el mayor mérito posible a la gracia divina; siempre que defienda la causa de ella hasta el límite de no infringir daño a la justicia de Dios, y de no quitar el libre albedrío del hombre específicamente hacia hacer el mal. De esta manera, atribuyo a la gracia el comienzo, la continuación y la consumación de todo bien, y llevo su influencia a tal extremo que un hombre, a pesar de ser regenerado, no puede concebir, desear, o hacer nada bueno, ni resistir siquiera una tentación, sin la gracia divina” (Arminio, 1629, pág. 2).

Es por eso que así como la desobediencia del primer Adán afectó en la caída de todo el mundo, así también la obediencia del Segundo Adán, la Gracia de Dios sobreabundó donde abundó el pecado (Romanos 5:19-21) beneficiando a todo el mundo. Así es como el libre albedrío del hombre es liberado a cierto punto, para que el hombre pueda escuchar el Evangelio, “Esto quiere decir que la persona ya no está condenada a rechazar la Salvación [involuntariamente] cuando se le presente” (Garrastegui & Jones, 2002, pág. 70).

Un conocimiento parcial de Dios

“Toda atracción del Padre,los deseos que se dirigen hacia Dios, los cuales, si nos rendimos a ellos, aumentan más y más; toda aquella luz por la cual el Hijo de Dios alumbra a todo hombre que viene al mundo,enseñando a todo hombre a hacer justicia, amar misericordia y a humillarse ante su Dios,todas las convicciones que su Espíritu de tiempo en tiempo opera en todo ser humano” (Wesley, 1996, pág. 70).

Dios le permite al hombre tener un conocimiento parcial de Dios ¿Cómo obtiene ese conocimiento parcial de Dios? Primeramente en la gloria de Dios que se manifiesta en la Creación.

“Porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto,  pues Dios se lo manifestó. Porque las cosas invisibles de él,  su eterno poder y deidad,  se hacen claramente visibles desde la creación del mundo,  siendo entendidas por medio de las cosas hechas” (Romanos 1-19-20ª).

¿Para qué Dios se hace manifiesto en su propia Creación? Simple, para hacer al hombre inexcusable “así que no tienen excusa” (Romanos 1:20b). Al ver el hombre toda la perfección de la Creación de Dios, la perfección del cuerpo humano y como todo el Universo tiene un ajuste fino de todas sus constantes ¡Esto lo hace al hombre inexcusable! (Romanos 2:1ª).

También en muchas ocasiones, Dios usa la misma religión de crianza de las personas para que puedan conocer parcialmente de Él y aún más, que tengan hambre de Él. ¿Recuerdan la definición de la palabra jelcúo o traer de Juan 6:44 que da el diccionario que el pastor Jovel me mostró?

“Traer cerca”, refiriéndose a la conversión de prosélitos (gentiles conversos al judaísmo). La palabra era usada en literatura rabínica como la expresión de una experiencia religiosa””.

En el Nuevo Testamento, tenemos la historia de Cornelio, el primer gentil que se convirtió al cristianismo. Esto es lo que la Biblia nos dice de Cornelio.

“Había en Cesarea un hombre llamado Cornelio,  centurión de la compañía llamada la Italiana, piadoso y temeroso de Dios con toda su casa,  y que hacía muchas limosnas al pueblo,  y oraba a Dios siempre” (Hechos 10:1-2).

Cornelio, era un gentil, era un centurión (militar a cargo de 100 soldados) romano que se había convertido parcialmente al judaísmo pero no totalmente. Era lo que los judíos llamaban un prosélito de la puerta, un gentil que adoraba al Dios único y verdadero y que guardaban algunas de las prescripciones de la Ley Mosaica, pero no eran totalmente aceptados en la comunidad judía por causa de la circuncisión (practicaban parcialmente el judaísmo sin circuncidarse). Vemos claramente, como por el testimonio del Dios único y verdadero del pueblo de Israel, Cornelio fue traído cerca para que se le predicara el Evangelio completo, a Jesucristo, el Hijo del Dios de Israel.

Restauración de la Conciencia

Todos los hombres, unos en mayor medida y otros en menor medida, tienen la conciencia que los acusa a sí mismos. Esto, no es algo que se le es dado al hombre de gratis, sino que es un regalo dado por la gracia de Dios a los hombres.

“Porque todos los que sin ley han pecado,  sin ley también perecerán;  y todos los que bajo la ley han pecado,  por la ley serán juzgados; porque no son los oidores de la ley los justos ante Dios,  sino los hacedores de la ley serán justificados. Porque cuando los gentiles que no tienen ley,  hacen por naturaleza lo que es de la ley,  éstos,  aunque no tengan ley,  son ley para sí mismos, mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones,  dando testimonio su conciencia,  y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos” (Romanos 2:12-15).

El regalo de la conciencia, es un problema muy fuerte para los teólogos calvinistas; ya que desde los días de Juan Calvino, el calvinismo ha enseñado que el hombre está totalmente depravado, y que el hombre no puede hacer nada bueno en sí, sino que siempre va a estar inclinado hacia el mal, pero no toman en cuenta la conciencia acusatoria del hombre, que le permite hacer el bien usando su libre albedrío en cuestiones morales. Sin el uso de la conciencia acusatoria, el mundo sería un caos moralmente hablando, la humanidad se autodestruiría.

Es por eso que ya tardíamente, en el siglo XIX, el teólogo calvinista Abraham Kuyper, para complementar la lógica de tales doctrinas característicamente calvinistas como la de la soberanía divina y la elección, la depravación total y otras semejantes, acuñó una doctrina que le llamó Gracia Común (Bangs Wynkoop, 1967, págs. 100-101).

La Gracia Común, está fundada bajo tres premisas que fueron adoptadas por las iglesias reformadas (Bangs Wynkoop, 1967, pág. 101), estas son:

  1. Dios esta bondadosamente inclinado a todos los hombres.
  2. Dios contiene, limita el pecado en individuos y en la sociedad.
  3. Los no regenerados (salvos) son capaces de hacer justicia cívica.

Si observamos, esta doctrina de Gracia Común, trata de imitar tardíamente en el siglo XIX a la Gracia Preveniente o Anticipante del arminianismo aunque la Gracia Preveniente fue uno de los cinco puntos que fueron expuestos por la Remostrancia (arminianos) al Sínodo de Dort el 13 de Noviembre de 1618 (Bangs Wynkoop, 1967, pág. 61) .

El punto débil por el que se cae por si sola esta doctrina calvinista de la Gracia Común es su primer punto, el cual dice: Dios esta bondadosamente inclinado a todos los hombres. Esta premisa está basada en el argumento del teólogo calvinista William Shedd, quien dice que “la elección no brota del amor divino (ágape) del cual se habla en Juan 14:23, sino de su bondad y benevolencia divinas (chrestoteta y aptomian), mencionadas en Romanos 11:22” (Bangs Wynkoop, 1967, págs. 99-100). Pero hasta un niño sabe que el deseo de Dios para salvar a la Humanidad proviene de su amor ágape, ya que el versículo más famoso de la Cristiandad, Juan 3:16, empieza con: “De tal manera amo Dios..” (Juan 3:16ª)… que en el griego, amó, es la palabra griega agapao (Strong’s G25), y no chestoreta (bondad). Es por eso que el calvinismo, es una mala interpretación del Carácter de Dios; porque Dios, no es solo bondad, sino la Naturaleza Divina, es el amor ágape, porque Dios es amor (1ª de Juan 4:8b).

La Gracia Anticipante no salva a nadie

Como ya vimos anteriormente, la atracción de Dios es resistible, por lo que el hombre puede resistir a la Gracia de Dios. Esta Gracia Anticipante, solo “prepara el terreno” para que al hombre se le pueda predicar el Evangelio. Es por eso que debemos pedir al Señor el don de discernimiento de espíritus y el de revelación, para poder ser sensibles al Espíritu Santo cuando evangelizamos y ver quienes ya tienen su tierra preparada, ya que las personas, al escuchar el Evangelio, empiezan a ser confrontadas contra la Ley de Dios, su pecado es conocido (Romanos 3:20b), y empiezan a ser convencidos de pecado por el Espíritu Santo (Juan 16:7-10) por la Gracia Convincente de Dios y es cuando los pecadores son llevados al arrepentimiento, a lo que Wesley le llamaba “el portal de la Salvación”.

“Pedro les dijo: Arrepentíos,  y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados;  y recibiréis el don del Espíritu Santo” (Hechos 2:38).

Bendiciones,

Rafael Stringel

Bibliografía

Arminio, J. (1629). Obras de Arminio: Las Doctrinas Bíblicas de la Gracia. Editado por Alejandro Hincapie.

Bangs Wynkoop, M. (1967). Bases Teológicas de Arminio y Wesley. Kansas City MO USA: Casa Nazarena de Publicaciones.

Christian Apologetics & Research Ministry © Matthew J. Slick. (1995-2013). Gracia Irresistible. Recuperado el 28 de Febrero de 2017, de http://www.miapic.com: http://www.miapic.com/diccionario-gracia-irresistible

Garrastegui, C., & Jones, W. (2002). Guía de Estudio para Las Obras de Wesley. Sunny Court, Durham, NC USA: Wesley Heritage Foundation Inc.

Kittel, G., & Friedrich, G. (2003). Compendio del Diccionario Teológico del Nuevo Testamento. (G. W. Bromiley, Ed.) Grand Rapids, Michigan , USA: Libros Desafío.

Sproul, R. (1992). Escogido por Dios. Miami Florida USA: Editorial Unilit.

Wesley, J. (1996). Obras de Wesley, Tomo III (Vols. Tomo III, Sermones III). (J. L. Gonzalez, Ed.) Henrico, North Carolina, USA: Wesley Heritage Foundation Inc.

Todas las citas bíblicas fueron tomadas de la Versión Reina Valera 1960 de las Sociedades Bíblicas Unidas, al menos que se indique lo contrario.

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