La Vida de Abraham Parte 2: De Abram a Abraham; La vida devocional de Abraham.

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Introducción

¡Hola! ¡Gracias por seguir mi blog! En mi artículo anterior expuse la introducción histórica a la vida de Abraham y como su salida de Ur de los caldeos simboliza la Salvación y la salida del mundo del cristiano. Si no lo leíste puedes verlo en la entrada anterior a este blog.

Ahora veremos como Abram paso de ser Abram a Abraham y nos vamos a enfocar en la vida devocional de Abraham, espero te guste y se te sea de bendición este artículo.

El Proceso Después de la Salvación: La Santificación.

“Hubo entonces hambre en la tierra,  y descendió Abram a Egipto para morar allá;  porque era grande el hambre en la tierra. Y aconteció que cuando estaba para entrar en Egipto,  dijo a Sarai su mujer: He aquí,  ahora conozco que eres mujer de hermoso aspecto; y cuando te vean los egipcios,  dirán: Su mujer es;  y me matarán a mí,  y a ti te reservarán la vida. Ahora,  pues,  di que eres mi hermana,  para que me vaya bien por causa tuya,  y viva mi alma por causa de ti” (Génesis 12:10-13).

¿Alguna vez haz conocido un cristiano con una apariencia de “buen testimonio” por el exterior, pero lo haz cachado en alguna mentira o te ha decepcionado en algo? O ¿Cuántos testimonios hay de gente que sale decepcionada de las iglesias ya que se toparon con malas actitudes de gentes que asisten a esa congregación? Esto es una realidad muy común entre los cristianos. Aquí vemos a Abram en una situación parecida. Abram ya había salido de Ur de los caldeos (figura del mundo), pero le está pidiendo a  Sarai su mujer que mienta por él, algo que no es de muy buen testimonio en un creyente ya justificado. Es un mito creer que con la justificación de nuestras almas, toda nuestra vida se convertirá en una vida totalmente consagrada a Dios y que seremos una especie de “super cristianos” en el momento mismo que nos arrepentimos y aceptamos la salvación de Dios.

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John Wesley, el gran pastor y evangelista de la Inglaterra del siglo XVIII y fundador de la Iglesia Metodista tenía no solo un mensaje de salvación, si no de santidad de vida. Wesley, en su libro “La Perfección Cristiana”, explica por qué la salvación no se obra completamente en nuestra conversión:

“Tampoco nos atrevemos a afirmar, como han hecho algunos, que toda esta salvación es dada de una vez. Hay realmente una obra instantánea de Dios en sus hijos, como también gradual, y sabemos que existe una nube de testigos quienes han recibido en un momento dado o un conocimiento claro de sus pecados perdonados, o el Testimonio del Espíritu Santo. Pero no tenemos conocimiento de un solo caso, en ninguna parte, de una persona que haya recibido, en el mismo momento, remisión de pecados, testimonio del Espíritu, y un corazón limpio y nuevo” (Wesley, 2008, reimpresíon , págs. 24-25).

En mi artículo anterior mencione que la vida de Abraham es una figura de la caminata del cristiano. Esta caminata que recorre el cristiano, es lo que Wesley llama “la obra que obra Dios en sus hijos”, que es tanto instantánea como gradual, en la doctrina cristiana se llama la obra de santificación. Como la doctrina de santificación es muy larga de explicar, en específico en la vida de Abraham la dividí en tres partes:

  1. La vida devocional de Abraham; que veremos en este artículo
  2. La circuncisión del corazón; que veremos en la siguiente entrega.
  3. El Hijo de Promesa.

La santificación es una doctrina que ha traído muchas dudas y esas dudas se han convertido en extremos doctrinales en la Iglesia de Cristo a través de sus diferentes denominaciones, por lo que me gustaría explicarla con definiciones sencillas y fáciles de entender al lector.

Este gráfico nos muestra en manera concisa el proceso de la santificación.

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Toda caminata es un viaje de un punto “A” a un punto “B”. El comienzo de la vida o de la caminata cristiana comienza en el momento de la salvación, ese sería el punto “A” del viaje a la Sión Celestial.

El punto “B” de nuestra caminata, es decir, nuestra meta, es el llegar a ser “Perfectos, así como nuestro Padre en los cielos es perfecto”  (Mateo 5:48). Pero, ¿Es posible en esta vida alcanzar perfección? ¿No parece esto humanamente imposible? En realidad, allí Jesús no está planteando llegar a una perfección “sin defecto” o “sin error”, como es como humanamente definimos a la palabra perfección. El evangelista Mateo, uso la palabra griega Telleios, que a nuestro castellano se traduce como perfecto. Telleios significa: Madurez, ser completo, ser pleno (Strong’s G5046).  Si leemos el contexto del versículo 48 del capítulo 5 del Evangelio según San Mateo podemos entender mejor esto:

“Pero sea vuestro hablar: Sí,  sí;  no,  no;  porque lo que es más de esto,  de mal procede. Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo,  y diente por diente. Pero yo os digo: No resistáis al que es malo;  antes,  a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha,  vuélvele también la otra; y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica,  déjale también la capa; y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla,  ve con él dos. Al que te pida,  dale;  y al que quiera tomar de ti prestado,  no se lo rehúses. Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo,  y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos,  bendecid a los que os maldicen,  haced bien a los que os aborrecen,  y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos,  que hace salir su sol sobre malos y buenos,  y que hace llover sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman,  ¿qué recompensa tendréis?  ¿No hacen también lo mismo los publicanos? Y si saludáis a vuestros hermanos solamente,  ¿qué hacéis de más?  ¿No hacen también así los gentiles? Sed,  pues,  vosotros perfectos,  como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto” (Mateo 5:37-48).

Lo que está hablando Jesús en este pasaje bíblico es el ser perfectos en:

  1. Integridad (Mateo 5:37).
  2. Perfección en amor ágape (Mateo 5:38-47).

El amor ágape es el amor superior que el hombre naturalmente no puede dar, pues el amor ágape es el amor sacrificial, incondicional, cosa que el hombre no puede hacer, ya que el hombre solo puede amar al que le ama, pero no a su enemigo. La naturaleza del Carácter de Cristo es  amor ágape, y somos perfeccionados en ese amor ágape.

“Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros.  Dios es amor;  y el que permanece en amor,  permanece en Dios,  y Dios en él. En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros,  para que tengamos confianza en el día del juicio;  pues como él es,  así somos nosotros en este mundo” (1ª de Juan 4:16-17).

Por lo tanto, la meta del cristiano es tener el carácter de Cristo formado en él. Como les dijo el apóstol Pablo a los colosenses:

“El misterio que había estado oculto desde los siglos y edades,  pero que ahora ha sido manifestado a sus santos, a quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles;  que es Cristo en vosotros,  la esperanza de gloria”          (Colosenses 1:26-27).

Esta perfección el reverendo Wesley la definió como sigue cuando se le pregunto: ¿Qué es la perfección cristiana?

“Es el amar a Dios con todo nuestro corazón, mente y fuerza. Esto indica que nada de mal genio, nada contrario al amor, queda en el alma; y que todos los pensamientos, palabras y acciones, son gobernados por amor puro”   (Wesley, 2008, reimpresíon , pág. 41).

El proceso por el cual llegamos a tener el carácter de Cristo formado en nosotros es el proceso de Santificación.

¿Cuándo comienza este proceso de santificación en nuestras vidas? La misma pregunta se le hizo al reverendo Wesley, a la cual respondió:

“Desde el momento en que un hombre es justificado. (Sin embargo, el germen de todo pecado permanece en él hasta que sea santificado cabalmente). Desde ese momento un creyente muere gradualmente al pecado y crece en gracia”                                                    (Wesley, 2008, reimpresíon , pág. 33).

Esto, el Dr. Paul G. Caram, quien fue mi maestro de la materia de Doctrina I y II y otras materias lo explica más profundamente en su libro Fundamentos de la Fe:

“La santificación en su forma más simple significa ser apartados. Es una separación del mundo, para Dios. En el nuevo nacimiento esto sucede en un instante. Pero también es un proceso continuo. El nuevo creyente es arrancado del mundo y puesto en la Iglesia de Dios por medio de una sola acción. Pablo dice que nosotros somos: “librados de la potestad de las tinieblas, y trasladados al reino de su amado Hijo” (Col.1:13). Instantáneamente y soberanamente, el nuevo creyente es santificado por medio de un acto de Dios. Cuando somos salvos, Dios nos toma y nos pone aparte para Él y Su servicio. Por esto somos declarados santos, pero esta santidad tiene que ser obrada en nuestra vida”                    (Caram, 2012, pág. 116).

Un ejemplo para poder explicar esto es la carnalidad de los creyentes de la iglesia de Corinto. La Nueva Biblia de Estudio Scofield, en su comentario sobre el propósito de la primera epístola a la iglesia de Corinto dice así: “El principal objetivo de la carta es la corrección del error causado no tanto por herejía sino por la carnalidad de los creyentes corintios” (Holman Bible Publishers, 2001, pág. 1040). Ahora la pregunta lógica es: ¿Los cristianos en Corinto eran verdaderamente salvos? La respuesta es: Si.

“A la iglesia de Dios que está en Corinto,  a los santificados en Cristo Jesús,  llamados a ser santos con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo,  Señor de ellos y nuestro: Gracia y paz a vosotros,  de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo” (1ª de Corintios 1:2-3).

Somos santificados (apartados para el servicio de Dios) en el mismo instante de ser salvos, pero somos llamados a la pureza, o “ser santos”, por medio de la Gracia santificadora del Espíritu Santo. Muchas veces los términos “santificación”, “dedicación” y “consagración” son confundidos por los cristianos como sinónimos, pero en la Biblia si tienen significados diferentes, como lo explica el Dr. Paul G. Caram:

“La santificación, la consagración y la santidad pueden ser términos sinónimos, pero también pueden tener significados separados. Mientras la santificación significa “ser apartado”, hay dos aspectos de la separación. Hay una separación del mundo y la maldad, y una separación para Dios y Sus propósitos. Las personas pueden separarse del mundo y, aun así, estar sucias y tener problemas no resueltos en su corazón. Puede haber problemas de orgullo, obstinación y enojo. Recuerde, Pablo dijo: “perfeccionando la santidad” a personas a quienes él había llamado “santificadas, justificadas y lavadas”. Es posible ser santificados y no ser aun verdaderamente santos. Santo significa: “perteneciendo totalmente a Dios”. Así, nuestros pensamientos, motivos y deseos más profundos necesitan ser redimidos totalmente. Esto, realmente, lleva tiempo. Técnicamente, en el más estricto sentido de la palabra, nadie es santo cuando acaba de aceptar a Cristo”  (Caram, 2012, pág. 116).

Es por eso que nadie verá al Señor sin santidad, sin tener una purificación profunda por el Espíritu Santo (la palabra santidad, en griego es la palabra “haigazmós”, que significa: “pureza, purificación” (Strong’s G38)).

Parte de esta santificación del cristiano es la vida devocional y el uso de los “medios de gracia”, los cuales algunos de ellos son la oración y el ayuno. Veremos la vida devocional de Abraham, pero antes su bendición que Dios prometió sobre su vida.

La salida de Harán: La entrada a la tierra de Canaán

Abram fue llamado a salir de Ur de los caldeos, lo cual obedeció pero parcialmente; ya que Taré, el padre de Abram y Lot su sobrino salieron con él, estableciéndose en la ciudad de Harán, lejos de la tierra de Canaán (Génesis 11:31).

Abram fue llamado nuevamente a dejar a su parentela atrás y salir hacia Canaán.

“Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela,  y de la casa de tu padre,  a la tierra que te mostraré” (Génesis 12:1).

Abram obedeció a Dios, pero otra vez obedeció parcialmente. Ya que, si dejo su tierra (Ur y posteriormente Harán), dejó a su padre para siempre (Génesis 11:32), y salió rumbo a Canaán (Génesis 12:5) pero no obedeció dejando a toda su parentela, ya que su sobrino Lot salió con el rumbo a Canaán sin ser llamado (Génesis 12:4).

Aunque Abram obedeció parcialmente a Dios; Dios le dio a Abraham siete promesas, las cuales, se les llaman: “El pacto Abrahámico”. Estas se encuentran en Génesis 12:2-3.

“Y haré de ti una nación grande,  y te bendeciré,  y engrandeceré tu nombre,  y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren,  y a los que te maldijeren maldeciré;  y serán benditas en ti todas las familias de la tierra” (Génesis 12:2-3).

Algo que podemos ver en este pacto abrahámico, es que Abram no es el que hizo el pacto con Dios; Dios hizo el pacto con Abram. Hoy en día, abundan en las iglesias, gracias a canales como Enlace TBN, frases como: “¡Haz pacto con Dios!” o “Dios es un Dios de pactos”, y lo que ellos definen como pacto, es dar una jugosa ofrenda, muchas veces mensual a la iglesia o sus iglesias y ministerios a cambio de una bendición de Dios. Pero esto es solo creído por cristianos que no leen la Biblia, que ignoran, muchas veces voluntariamente lo que dice la Biblia. ¡Sí! ¡Dios es un Dios de pactos! ¡Pero tú no haces pacto con Dios, Dios hace pacto contigo; un pacto espiritual y El los cumple si le obedeces!

A continuación, enumerare las siete promesas hechas a Abram en este pacto divino:

  1. “Y haré de ti una nación grande”.

Esta era una promesa difícil y porque no, imposible humanamente hablando para cumplir, ya que en Génesis 11:30 se nos dice que Saraí la mujer de Abram era estéril. Pero, hay que recordar las palabras de Jesús registradas en Lucas 18:27:“Él les dijo: Lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios” (Lucas 18:27). Esta promesa fue cumplida en el nieto de Abram, Jacob (luego llamado Israel), quien dio a luz a  los doce patriarcas de la nación de Israel. También se cumplió en la Iglesia, ya que también es una nación grande (1ª de Pedro 2:9).

  1. “Y te bendeciré”.

Hoy en día, una muy buena parte de la Iglesia escucha esta promesa y cree que solo se refiere a dinero o bienes materiales, pero esta bendición se refiere tanto a bendiciones materiales como espirituales, que son las más importantes. El Dr. Brian J. Bailey nos amplía el entendimiento de esto en su comentario:

“Ciertamente, durante toda su vida, Abraham experimentó beneficios materiales, siendo un hombre rico y poderoso. Él también fue el receptor de las bendiciones espirituales del Señor. En muchas ocasiones, el Señor se le apareció en forma especial” (Bailey, 1996, pág. 157).

  1. “Y engrandeceré tu nombre”.

Esto se cumple en Abraham al darle un nombre que será recordado por la eternidad, como lo dicen los hijos de Coré a la descendencia de Abraham, la nación de Israel:

“Haré perpetua la memoria de tu nombre en todas las generaciones, Por lo cual te alabarán los pueblos eternamente y para siempre” (Salmos 45:17).

Todas las naciones de la tierra debemos gratitud, primeramente a Dios por escoger al pueblo judío y de allí Dios le plació que viniera el Mesías; pero, también, debemos estar agradecidos con el pueblo judío por su dedicación y celo en preservar las Escrituras del Antiguo Testamento.

“¿Qué ventaja tiene,  pues,  el judío?  ¿O de qué aprovecha la circuncisión? Mucho,  en todas maneras.  Primero,  ciertamente,  que les ha sido confiada la palabra de Dios” (Romanos 3:1-2).

También, del pueblo judío salieron todos los autores del Nuevo Testamento con excepción de Lucas el evangelista quien era de nacionalidad griega. En este versículo vemos a Pablo reafirmando su nacionalidad israelita y reafirmando que Dios no ha desechado a la nación de Israel ya que el pacto de Abraham es eterno.

“Digo,  pues: ¿Ha desechado Dios a su pueblo?  En ninguna manera.  Porque también yo soy israelita,  de la descendencia de Abraham,  de la tribu de Benjamín. No ha desechado Dios a su pueblo,  al cual desde antes conoció.  ¿O no sabéis qué dice de Elías la Escritura,  cómo invoca a Dios contra Israel,  diciendo: Señor,  a tus profetas han dado muerte,  y tus altares han derribado;  y sólo yo he quedado,  y procuran matarme? Pero  ¿qué le dice la divina respuesta?  Me he reservado siete mil hombres,  que no han doblado la rodilla delante de Baal” (Romanos 11:1-4).

Y versículos más adelante, Pablo reafirma que los cristianos gentiles no deben sentirse superiores a la nación judía, ya que los gentiles solo fueron injertados en el olivo, que es Israel (Romanos 11:13-24).

Esta bendición del engrandecimiento del nombre del pueblo de Israel es notoria en la sabiduría con que Dios los doto. La nación judía solo es el 0.2%  de la población mundial (Radio Jai , 2016), pero cuenta hasta el momento con 170 de los premios otorgados por esta academia, esto es el 22% del total de premios entregados (Radio Jai , 2016).

  1. “Y serás bendición”.

Dios no te va a bendecir para que te quedes solo tú con tu bendición. Dios siempre quiere que los de tu alrededor sean bendecidos por ti. Hay un viejo himno que su coro dice así: “Hazme una fuente de bendiciones, y que fulgure Cristo en mí”.

  1. “Bendeciré a los que te bendijeren”.

Esta bendición es muy notoria en el Estado moderno de Israel. Los Estados Unidos de América, siempre han protegido y financiado a Israel. Hasta ahora es la nación más poderosa del mundo. Hasta hace pocos años, con la presidencia del presidente Barack Obama y sus políticas anti-Israel, su poderío ha decaído.

  1. “Y a los que te maldijeren maldeciré”.

El Dr. Brian J. Bailey asevera esto muy duramente: “Cualquiera que maldiga a Israel es maldito” (Bailey, 1996, pág. 158). Cuando el impío rey moabita Balac, le propuso al apóstata profeta Baalam que le maldijera al pueblo de Israel (Números 22:6), la respuesta de Dios al profeta Baalam fue: “Entonces dijo Dios a Balaam: No vayas con ellos,  ni maldigas al pueblo,  porque bendito es” (Números 22:12). Dios, en su voluntad permisiva dejó que Balaam fuera con el rey balac pero solo hablaría lo que Dios hablaría. ¡Dios cambió las palabras de Balaam de maldición a bendición para Israel!

“Y él tomó su parábola,  y dijo: De Aram me trajo Balac,  Rey de Moab,  de los montes del oriente; Ven,  maldíceme a Jacob, Y ven,  execra a Israel. ¿Por qué maldeciré yo al que Dios no maldijo?  ¿Y por qué he de execrar al que Jehová no ha execrado?” (Núemeros 23:7-8).

“Porque contra Jacob no hay agüero, Ni adivinación contra Israel” (Números 23:23ª).

Esta promesa es una promesa sempiterna de Dios como lo son todas sus promesas, como lo dice 1 de Corintios 13:13ª de la versión Traducción en Lenguaje Actual:

“Hay tres cosas que son permanentes: la confianza en Dios, la seguridad de que él cumplirá sus promesas, y el amor”   (1 de Corintios 13:13).

Este principio bíblico se puede ver aún con el estado moderno de Israel. Solo para dar un ejemplo.

Un 2 de Junio del año 2010, el presidente de Venezuela, el comandante Hugo Chávez dijo estas palabras:

“¡Condeno, desde el fondo de mi alma y de mis vísceras, al Estado de Israel! ¡Maldito seas Estado de Israel!” (Collazo, 2012).

El 5 de Marzo del 2013, el comandante Hugo Chávez murió de un raro cáncer en la pelvis, desde sus entrañas murió, como lo anota el periodista Pablo Collazo:

“Y es, precisamente, ahí, en sus vísceras, en donde los médicos le encontraron cáncer un año después, aproximadamente. El diccionario define la palabra víscera así: ‘Órgano hueco inervado por los sistemas ortosimpático y parasimpático, como el corazón, el estómago y el útero’ (Diccionario El Pequeño LAROUSSE). Dicho en otras palabras, vísceras significa ‘las entrañas’, ya que a Chávez le detectaron el cáncer en la pelvis, que en el caso masculino, es donde se encuentran, a su alrededor o en lo profundo, la próstata, la vejiga, el recto y el colon” (Collazo, 2012).

¡Con Dios no se juega! Este es solo uno de los muchos casos en los que los enemigos de Israel han pagado caro las consecuencias de maldecir al pueblo de Israel. Así también con nosotros, los cristianos, el Israel espiritual, no hay mal agüero contra nosotros. Es muy común en testimonios de ex satanistas, que ellos dicen que no hay hechizo o brujería efectiva contra un verdadero cristiano.

7.     “Y serán benditas en ti todas las familias de la tierra”.

Esta promesa a Abraham se cumplió en Jesucristo, ya que la Iglesia también somos contados como la simiente de Abraham (Gálatas 3:7). El Dr. Bailey nos amplía esto en su comentario:

“A través de la justicia de Abraham, el amigo de Dios, nosotros heredamos las bendiciones espirituales de Cristo” (Bailey, 1996, pág. 158).

El vivir declarando y creyendo las promesas de Dios es parte de la vida devocional del cristiano. Como dice aquel himno antiguo:

“Todas las promesas del Señor Jesús,

 Son apoyo poderoso de mi fe,

Mientras sigo aquí buscando yo su luz,

¡Siempre en sus promesas confiaré!”

Los Tres Altares de Abraham

Abram en la tierra de Canaán hizo tres altares los cuales son:

  1. Siquem (Génesis 12:7).
  2. Betel (Génesis 12:8,13-14).
  3. Hebrón (Génesis 13:18).

Estudiando estos tres altares, podemos ver que estos altares eran diferentes que los sacrificios de la ley mosaica. En la ley mosaica, los sacrificios eran para la expiación del pecado, pero en este caso, estos eran sacrificios eran sacrificios de holocausto, es decir, de adoración. Como dice Romanos 12:1:

“Así que,  hermanos,  os ruego por las misericordias de Dios,  que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo,  santo,  agradable a Dios,  que es vuestro culto racional”     (Romanos 12:1).

Algo interesante, es que la Traducción en Lenguaje Actual traduce la frase “culto racional”, como: “Así se debe de adorar”. Esto implica, que una rendición total es la forma de adorar en “espíritu y en verdad”.

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“El Cuadrilátero Wesleyano”

Hay elementos claves en la vida espiritual del cristiano: La Biblia, la Razón santificada para comprender e interpretar la Biblia y la Tradición (Enseñanzas de los Padres de la Iglesia, quienes fueron discípulos de los Apóstoles de Cristo). Pero un elemento clave que se ha abusado por una parte de la Iglesia y por otra parte ignorada o menos apreciada es la Experiencia.

En círculos pentecostales y carismáticos, es muy común el abuso de la experiencia en su práctica cristiana y devocional, despreciando muchas veces el uso de la razón y las mismas Escrituras (1ª de Corintios 14:14, 19 y 32). Por otra parte, los cristianos no carismáticos, al ver los excesos de muchos grupos pentecostales y carismáticos, desprecian el elemento de la experiencia, por mero temor a repetir los errores de dichos grupos. Por lo general terminan teniendo un cristianismo 100% intelectual y nada experimental.

Siquem (Génesis 12:5-7).

“Tomó,  pues,  Abram a Sarai su mujer,  y a Lot hijo de su hermano,  y todos sus bienes que habían ganado y las personas que habían adquirido en Harán,  y salieron para ir a tierra de Canaán;  y a tierra de Canaán llegaron. Y pasó Abram por aquella tierra hasta el lugar de Siquem,  hasta el encino de More;  y el cananeo estaba entonces en la tierra. Y apareció Jehová a Abram,  y le dijo: A tu descendencia daré esta tierra.  Y edificó allí un altar a Jehová,  quien le había aparecido” (Génesis 12:5-7).

Siquem en hebreo tiene un significado que los lingüistas definen como “obscuro” o incierto. Uno de los significados posibles es hombro (Nelson, 2002, pág. 260).  Pero el diccionario bíblico Strong’s lo define como: “Cuello (entre los hombros) como el lugar de llevar cargas” (Strong’s H7926). Siquem es el lugar de la fuerza o el Poder de Dios. Como lo muestra el pastor “Watchman” Nee:

“Canaán no es solo una tierra de abundancia y de leche y dulce miel; es el lugar de victoria, donde los enemigos son echados definitivamente. Su fuerza es fuerza viva”                         (Nee, 1969, pág. 32)

Para algunos comentaristas, Siquem es el equivalente a la aldea de Sicar en el Evangelio según San Juan, pero para otros, Sicar estaba en la misma región de Siquem, solo que a 1.5 km al Este (Nelson, 2002, pág. 257). El pozo de Jacob, donde Jesús le dijo a la mujer samaritana: “Más el que bebiere del agua que yo le daré,  no tendrá sed jamás;  sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna” (Juan 4:14), estaba en la región de Siquem.

Siquem simboliza la vida en el Espíritu. El bautismo en el Espíritu Santo, o mejor dicho en el Poder del Espíritu Santo, debe ser de las  primeras experiencias anheladas y buscadas por cada creyente. Para definir que es el bautismo en el Espíritu Santo, me gustaría dar la definición que da mi maestro, el Rev. David R. Wallis en su libro “Manual para nuevos creyentes”:

“La maravillosa y bendita experiencia del bautismo en el Espíritu Santo puede compararse a una puerta de entrada a la esfera sobrenatural de Dios. Es también la clave para conocer al Espíritu Santo (la tercera Persona de la Trinidad) de una manera más profunda, y entrar en los dones del Espíritu Santo y todas sus maravillosas bendiciones” (Wallis, 2006, pág. 111) .

Y prosigue con su comentario:

“Esta experiencia fue la que equipó a los primeros cristianos con el milagroso poder de Dios, capacitándolos para cumplir Sus mandamientos. En un sentido muy real, fue como el cohete que lanzó a la Iglesia primitiva” (Wallis, 2006, pág. 111).

Pero esta experiencia, no es una señal de madurez o santificación total, sino que es una herramienta para catapultar tu vida espiritual y tu ministerio. Es por eso que el Señor nos manda a “llenarnos de su Espíritu” (Efesios 5:18b) continuamente y no solo ser llenos del Espíritu Santo en el bautismo en el Espíritu.

Nota: Para más información de esta doctrina del bautismo en el Espíritu Santo, por favor, ve a mi página https://docs.com/rafael-stringel/6646/que-es-el-bautismo-en-el-espiritu-santo , y descarga el artículo: ¿Qué es el Bautismo en el Espíritu Santo?

“Y pasó Abram por aquella tierra hasta el lugar de Siquem,  hasta el encino de More;  y el cananeo estaba entonces en la tierra. Y apareció Jehová a Abram,  y le dijo: A tu descendencia daré esta tierra.  Y edificó allí un altar a Jehová,  quien le había aparecido” (Génesis 12:6-7).

El lugar exacto donde Abram hizo el altar en Siquem era el encino de More. Es interesante que la frase que finaliza el versículo 6 es esta: “y el cananeo estaba entonces en la tierra” (Génesis 12:6b). Nosotros estamos en una guerra constante contra nuestra naturaleza carnal. Los cananeos, fueron futuros enemigos de Israel. Estos enemigos, simbolizan nuestros enemigos internos, las obras de la carne listadas en Gálatas 5:19-21; pero vemos la promesa que le hace Dios cuando se encuentra allí con Abram: “A tu descendencia daré esta tierra” (Génesis 12:7ª). Dios promete perfeccionar su obra (Filipenses 1:6) Dios no dejará su obra incompleta.

More, era un nombre propio de un cananeo del lugar. En hebreo, el nombre More significa “maestro o enseñanza” (Strong’s H4175), esto nos da a entender, que el cristiano, aparte de recibir y operar en los dones del Espíritu Santo, debe recibir enseñanza y nutrirse de la Palabra de Dios.

Yo me crié dentro del pentecostalismo clásico, estudio en un seminario pentecostal y estoy asistiendo a una iglesia que se podría catalogar como pentecostal aunque es interdenominacional; pero me duele ver la situación actual en el pentecostalismo y en el cristianismo en general, a tal grado, que  a veces me avergüenza llamarme o etiquetarme con el título de pentecostal, ya que este movimiento (mas predominante en la rama neo-pentecostal o carismática)  actualmente, desprecia en su mayoría el estudio formal de las Escrituras, poniendo como predominancia la experiencia de tipo místico.

Una vez, viendo uno de los videos del evangelista pentecostal Gary Lee, me llamó la atención que dijo que estamos viviendo la época de más ignorancia bíblica dentro del cristianismo ¡Y no es una exageración! En el año del 2014, una encuestadora norteamericana muy prestigiosa, la Pew Research Center, hizo un estudio sobre el cristianismo en Latinoamérica. Hicieron varias preguntas sobre el compromiso religioso de los cristianos en los diferentes países latinoamericanos, incluyendo a México. Una de estas preguntas fue: ¿Lee usted la Biblia aparte de sus servicios dominicales? El resultado de esta pregunta arrojó que solo un 40% de  los cristianos evangélicos mexicanos leen la Biblia como costumbre aparte de las lecturas en sus servicios dominicales (Pew Research Center, 2014). Esto nos arroja que un 60% de los cristianos evangélicos mexicanos ¡NO lee la Biblia! Es por eso que me encuentro cristianos que no conocen ni siquiera lo mínimo de doctrina cristiana y se dejan llevar por lo que el apóstol Pablo llamaba “cualquier viento de doctrina”.

Mi oración por el pueblo cristiano es que exclamen como el salmista exclamó: “Abre mis ojos,  y miraré  las maravillas de tu ley” (Salmos 119:18).

Betel (Génesis 12:8, 13:3).

“Luego se pasó de allí a un monte al oriente de Bet-el,  y plantó su tienda,  teniendo a Bet-el al occidente y Hai al oriente;  y edificó allí altar a Jehová,  e invocó el nombre de Jehová” (Génesis 12:8).

Abram llegó a la región de Betel y Hai. Betel en hebreo quiere decir “Casa de Dios” (Strong’s H1008) y Hai quiere decir ruina o un montón de ruinas (Strongs H5857), pero el Dr. Bailey también lo traduce como vanidad (Bailey, 1996, pág. 160).

La estancia de Abram entre Betel, la Casa de Dios, y Hai, la vanidad y un monton de ruinas, nos habla de una consagración parcial del cristiano. En el proceso de santificación, somos tentados por las vanidades de este mundo, así como a los israelitas que aún querían regresarse a Egipto.

Es de hacer notar, como la Biblia nos muestra a detalle la localización geográfica de Abram: “Teniendo a Bet-el al occidente y Hai al oriente”(Génesis 12:8ª). Es decir, la puerta de su tienda daba la cara a Betel, la Casa de Dios, y la espalda a Hai, la vanidad de este mundo. Esa es la actitud que tenemos que tener los cristianos, dar la espalda al mundo, tenerlo por pérdida, o como la versión inglesa traduce la palabra “basura” en Filipenses 3:8, “Dung”, que literalmente significa “excremento de animal”, como lo expresa el Dr. Bailey en su comentario:

“Cuán a menudo éste es el caso con nosotros que nos llamamos cristianos. El mundo aún nos atrae, con todas sus vanidades. A pesar de esto, el corazón de Abram estaba dirigido a Dios y levantó otro altar para el Señor” (Bailey, 1996, pág. 160).

“Hubo entonces hambre en la tierra,  y descendió Abram a Egipto para morar allá;  porque era grande el hambre en la tierra” (Génesis 12:10).

La vida cristiana no es una vida en color de rosa, como muchos predicadores actuales quieren hacer parecer elaborando frases como: “¡Tú eres un campeón!”, “¡Saca al campeón que hay dentro de ti!”, “¡Tú tienes una vida con propósito!” “¡Deja de sufrir!”, pero la vida cristiana no es una vida en color en rosa; hay pruebas que vienen para probar nuestra fe en Dios. En la vida de Abram le sobrevinieron tres pruebas, que no veremos todas, pero esta es una; la Biblia dice: “Hubo entonces hambre en la tierra” (Génesis 12:10ª). Abram era un hombre rico, pero cuando hay hambruna, no importa que seas Carlos Slim o Donald Trump, tu dinero no te sirve para calmar tu hambre. Vemos que Abram descendió a Egipto para morar allí (Génesis 12:10b). Egipto, en la interpretación bíblica, es un símbolo del mundo. Muchas veces, los cristianos cuando se ven en alguna presión económica o emocional, se apoyan en los recursos que el mundo ofrece: créditos bancarios, psicólogos, psiquiatras, etcétera (Nota: No digo que la psicología sea mala, si no el hecho de buscar primero a la psicología que el consejo de Dios). Pero el Señor quiere que confiemos plenamente en Él.

“Conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor, en quien tenemos seguridad y acceso con confianza por medio de la fe en él; por lo cual pido que no desmayéis a causa de mis tribulaciones por vosotros,  las cuales son vuestra gloria” (Efesios 3:11-13).

“Y esta es la confianza que tenemos en él,  que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad,  él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos,  sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho” (1ª de Juan 5:14-15).

Cuando confiamos en la carne, en el mundo, perdemos la cobertura del Señor y estamos expuestos a los ataques del maligno. Vemos inmediatamente como Abram cayó en pecado, o sea, el episodio con el que decidí empezar este artículo (Génesis 12:11-20). En este episodio de la vida de Abraham, vemos a un Abram temeroso, débil y con toda la debilidad de su humanidad. Todos los cristianos pasamos por este tipo de situaciones obscuras. John Wesley, a pesar de que muchos historiadores seculares dicen que el avivamiento que lideró Wesley libro a Inglaterra de acabar como acabo Francia; masacrada por la Revolución Francesa, tuvo episodios en su vida que podemos calificar de obscuros y donde su humanidad salió a flote. Hay un episodio en su vida donde Wesley se casó con una mujer viuda, pero la descuido (se casó por no estar solo) y su vida marital fue un desastre, al grado que mis maestros en el seminario me decían: “Imita el ejemplo de Wesley, su doctrina, su evangelismo; ¡Pero no imites su vida marital!” Ya que esta acabo en una separación definitiva. A pesar de eso, Dios lo uso grandemente. Creo que este episodio obscuro en su vida, solo fue la mano de Dios disciplinándolo por una mala decisión.

“Subió,  pues,  Abram de Egipto hacia el Neguev,  él y su mujer,  con todo lo que tenía,  y con él Lot. Y Abram era riquísimo en ganado,  en plata y en oro. Y volvió por sus jornadas desde el Neguev hacia Bet-el,  hasta el lugar donde había estado antes su tienda entre Bet-el y Hai, al lugar del altar que había hecho allí antes;  e invocó allí Abram el nombre de Jehová” (Génesis 13:1-4).

¡Pero hay esperanza! Aunque la reguemos, o nos equivoquemos, Dios nos perdona y nos hace regresar al altar de Betel si nos arrepentimos, como lo dice el Dr. Bailey en su comentario:

“A menudo, cuando hemos fallado y nos hemos extraviado, el Señor nos hace regresar al punto en donde nos apartamos de Su camino. Sin embargo, Abram no se convirtió en el padre de la fe de la noche a la mañana. Él se convirtió en el padre de la fe, y en el amigo de Dios a través de años de tribulación y prueba” (Bailey, 1996, pág. 163) .

Muchas veces cuando nos equivocamos, tenemos que hacer enmiendas para arreglar los errores del pasado. Abram hizo una enmienda, y hasta Dios le ayudo para hacerla. Dios le había dicho desde el principio a Abram que dejara a su “tierra y parentela” y “a la casa de su padre” (Génesis 12:1). Pero podemos ver que obedeció parcialmente, ya que obedeció dejando a su tierra y a la casa de su padre posteriormente en Harán, pero no dejo a su parentela que la representaba su sobrino Lot (Génesis 12:5). En el versículo 7 del capítulo 13 de Génesis, podemos ver que hubo altercado entre los pastores de Lot  y los de Abram, porque ambos eran muy ricos y tenían muchos ganados. Pero Abram aprovechó esta situación para separarse de su sobrino Lot y resolvió este problema muy “diplomáticamente” al pedirle a Lot que se separara y que el escogiera la región de la tierra a donde él iba a vivir (Génesis 13:8-9). Lot, simboliza un cristiano carnal, no llamado a una espiritualidad mayor, que inmediatamente escogió las tierras fértiles de las ciudades de Sodoma y Gomorra (Génesis 13:10-11), como lo expresa el pastor “Watchman” Nee:

“Podemos guiar a las almas a salvación. No podemos guiarlas al llamamiento y al servicio a Dios, pues esto es algo muy personal” (Nee, 1969, pág. 39).

En otro artículo me encargare de explicar profundamente el proceso de apostasía, o la perdida de la Salvación, pero en este artículo no lo explicare.

Como decía al principio; cuando nos equivocamos necesitamos hacer decisiones de separarnos de cosas, tal vez familia, amistades que no son cristianos, o son cristianos tibios y no nos benefician espiritualmente como amistades. Esto es muy común en jóvenes cristianos, que por presión del grupo, hacen cosas que hacen sus “amistades” por no quedar fuera, pero son cosas que no le agradan al Señor, pero el Señor Jesús nos advierte en el evangelio según San Mateo:

“El que ama a padre o madre más que a mí,  no es digno de mí;  el que ama a hijo o hija más que a mí,  no es digno de mí; y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí,  no es digno de mí. El que halla su vida,  la perderá;  y el que pierde su vida por causa de mí,  la hallará”           (Mateo 10:37-39).

Este pasaje de la Escritura, me ha tocado ver que se ha interpretado “literalmente” llegando a extremos como el cortar totalmente toda comunicación y convivencia con la familia que es inconversa, pero este pasaje no quiere decir esto así literal. Quiere decir el dejar de hacer las cosas que ellos practican que no le agradan a Dios, y por eso no debemos convivir como lo hacíamos cuando no éramos cristianos.

“Y Jehová dijo a Abram,  después que Lot se apartó de él: Alza ahora tus ojos,  y mira desde el lugar donde estás hacia el norte y el sur,  y al oriente y al occidente. Porque toda la tierra que ves,  la daré a ti y a tu descendencia para siempre. Y haré tu descendencia como el polvo de la tierra;  que si alguno puede contar el polvo de la tierra,  también tu descendencia será contada. Levántate,  ve por la tierra a lo largo de ella y a su ancho;  porque a ti la daré”          (Génesis 13:14-17).

Aunque al parecer del mundo, Lot se aprovechó de la nobleza de Abram al escoger lo que parecía mejor (las llanuras fértiles de Sodoma), pero para Dios, Él ve las cosas y situaciones de diferente forma.

Hebrón (Génesis 13:8).

“Abram,  pues,  removiendo su tienda,  vino y moró en el encinar de Mamre,  que está en Hebrón,  y edificó allí altar a Jehová” (Génesis 13:18).

La palabra Hebrón en hebreo es la palabra Kjebrón, que significa “una asociación” (Strong’s H2275). También se puede traducir como “una unión”. Este altar es un altar de comunión con Dios, de unidad con Dios. Solo los que son íntegros de corazón tienen una comunión completa con Dios.

Para los santos que están en la tierra,   Y para los íntegros,  es toda mi complacencia” (Salmos 16:3).

Alegraos,  oh justos,  en Jehová; En los íntegros es hermosa la alabanza” (Salmos 33:1).

En Génesis 14:1-12, vemos unas de las consecuencias al apostata sobrino de Abram, Lot. Las prósperas, pero impías e inmorales ciudades de Gomorra y Sodoma fueron atacadas por sus enemigos y llevaron muchos prisioneros, entre ellos el desafortunado Lot. Cuando lo oyó Abram, reunió una banda armada con él y atacó a los enemigos de Sodoma y Gomorra para liberar a su sobrino Lot. Esto nos enseña que solo los cristianos que estén en esa unión con Cristo en Hebrón, son los cristianos que pueden guerrear espiritualmente.

Hay muchos excesos en la Iglesia Cristiana en el tema de la guerra espiritual, especialmente en el Movimiento Carismático. Uno de esos excesos es el tener una idea que el diablo es el causante de todas nuestras desgracias. He conocido hermanos de este movimiento, que cada vez que no les sale algún plan que tenían, se “tiran con todo” contra el diablo, sin saber, que muchas veces las dificultades que enfrentamos o pueden ser tratos de Dios a nuestras vidas o consecuencias de malos actos que hayamos hecho. Por otro lado, en los círculos de cristianos no carismáticos. Por temor a caer en excesos como estos, niegan que haya guerra espiritual o incluso un mundo espiritual, pero podemos ver en la Palabra de Dios que no es así.

“Porque no tenemos lucha contra sangre y carne,  sino contra principados,  contra potestades,  contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo,  contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Por tanto,  tomad toda la armadura de Dios,  para que podáis resistir en el día malo,  y habiendo acabado todo,  estar firmes. Estad,  pues,  firmes,  ceñidos vuestros lomos con la verdad,  y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo,  tomad el escudo de la fe,  con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación,  y la espada del Espíritu,  que es la palabra de Dios; orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu,  y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos”     (Efesios 6:12-18).

Aquí en este pasaje de Efesios, el apóstol Pablo nos dice que nosotros los cristianos tenemos lucha contra.

  1. Principados.
  2. Potestades.
  3. Gobernadores de las tinieblas de este siglo.
  4. Huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.

Es decir; nuestro enemigo, Satanás, tiene a su reino bien organizado en jerarquías espirituales, rangos cuasi militares y ¡No está jugando! Es por eso, que Pablo insta al cristiano a ponerse toda la armadura de Dios, la cual en otro artículo me gustaría abordar con profundidad. La idea que quiero dejar, es que un niño espiritual no puede entrar a la guerra espiritual, como muchos carismáticos creen que con solo leer el libro del momento sobre el tema ya están más que capacitados para hacerlo. Es como en lo natural; en mi país México, la edad militar es a partir de los 18 años de edad, no menos; la guerra no es un juego de niños; o como dijo mi pastor, el Rev. Jairo Carvajal: “El ministerio de liberación (guerra espiritual) no son enchiladas”.

Melquisedec; el sacerdote sin linaje.

melquisedec

“Cuando volvía de la derrota de Quedorlaomer y de los reyes que con él estaban,  salió el rey de Sodoma a recibirlo al valle de Save,  que es el Valle del Rey. Entonces Melquisedec,  rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo,  sacó pan y vino” (Génesis 14:17-18).

El sacerdote Melquisedec, es un personaje bíblico que se le puede denominar “misterioso”, ya que es solamente mencionado tres veces en la Biblia. No menciona ni su origen ni genealogía; lo único que se nos dice que era “rey de Salem (antiguo nombre de Jerusalén)” y “sacerdote del Dios Altísimo”. El autor de la epístola a los Hebreos hace mención de Melquisedec como una figura de Cristo mismo.

“Porque este Melquisedec,  rey de Salem,  sacerdote del Dios Altísimo,  que salió a recibir a Abraham que volvía de la derrota de los reyes,  y le bendijo, a quien asimismo dio Abraham los diezmos de todo;  cuyo nombre significa primeramente Rey de justicia,  y también Rey de Salem,  esto es,  Rey de paz; sin padre,  sin madre,  sin genealogía;  que ni tiene principio de días,  ni fin de vida,  sino hecho semejante al Hijo de Dios,  permanece sacerdote para siempre” (Hebreos 7:1-3).

 El nombre de Melquisedec, en hebreo quiere decir “rey de justicia”, y además tenía el título de “rey de paz, por lo que era “rey de Justicia y de Paz” ambos títulos de Jesucristo (Bailey, 1996, pág. 169).

El sacerdocio de Cristo y el neotestamentario es un tema que nos tomaría totalmente otro artículo, por lo cual no profundizare en el tema, pero algunos datos interesantes que podemos sacar son los siguientes:

  1. “La venida de un sacerdote de la orden de Melquisedec (Salmos 110:4) significaría un sacerdocio diferente y un pacto completamente nuevo, que funcionaría bajo leyes diferentes” (Bailey, 1996, pág. 170).
  2. El pan y el vino que Melquisedec partió (Génesis 14:18), era un símbolo de la Santa Cena (Bailey, 1996, pág. 170).
  3. Abram tuvo la revelación de Dios “El Elyon”, el Dios Altísimo. El Dios supremo y soberano que tiene tanto jurisdicción en los cielos (celestial) como en la tierra (Holman Bible Publishers, 2001, pág. 20).

El rechazo de Abram a la oferta del rey de Sodoma:

“Entonces el rey de Sodoma dijo a Abram: Dame las personas,  y toma para ti los bienes. Y respondió Abram al rey de Sodoma: He alzado mi mano a Jehová Dios Altísimo,  creador de los cielos y de la tierra, que desde un hilo hasta una correa de calzado,  nada tomaré de todo lo que es tuyo,  para que no digas: Yo enriquecí a Abram; excepto solamente lo que comieron los jóvenes,  y la parte de los varones que fueron conmigo,  Aner,  Escol y Mamre,  los cuales tomarán su parte” (Génesis 14:21-24).

En tiempos bíblicos, los botines de guerra, por lo general, eran botines multimillonarios (convirtiéndolo a moneda actual) en bienes y esclavos, pero vemos que Abram lo rechazó todo y solo pidió que se le remunerara a Aner, Escol y Mamre; amigos y aliados de Abram.

La sabía decisión de Abram, el Dr. Bailey apunta a que fue para no tener que deber favores a nadie, menos a un rey impío como el rey de Sodoma (Bailey, 1996, pág. 171).

Conclusión

Espero que hayas aprendido parte del proceso de santificación del cristiano como lo es la vida devocional. ¿Tienes comunión diaria con Dios? ¿Lees la Biblia, tienes tiempos de oración? Espero que este artículo te anime a tener una vida devocional con el Señor.

Saludos y bendiciones,

Tu amigo y hermano en Cristo,

Rafael Stringel

Bibliografía

Bailey, D. J. (1996). Génesis, el libro de los orígenes. Waverly NY USA: Zion Christian Publishers.

Caram, P. G. (2012). Fundamentos de la Fe. Guatemala Guatemala: Instituto Bíblico Jesucristo.

Collazo, P. (5 de Junio de 2012). ¿Es el cáncer de Chávez enfermedad o juicio divino? Recuperado el 29 de Noviembre de 2016, de Equipando la Mente: https://equipandolamente.com/2012/06/05/es-el-cancer-de-chavez-enfermedad-o-juicio-divino/

Holman Bible Publishers. (2001). Nueva Biblia de Estudio Scofield. (D. Scofield, D. Schuyler English, & S. L. Calcada, Edits.) Nashville, Tennessee, USA: Holman Bible Publishers.

Nee, T. W. (1969). Transformados en su Semejanza. Grand Rapids Michigan USA: EDITORIAL PORTAVOZ Kregel Publications.

Nelson, T. (2002). Referencias de Bolsillo Caribe: Diccionario de la Biblia. Miami FL USA: Editorial Caribe.

Pew Research Center. (13 de Noviembre de 2014). Pew Research Center. Recuperado el 30 de Septiembre de 2016, de Religion in Latin America: Chapter2: Religious Commitment and Practice: http://www.pewforum.org/2014/11/13/chapter-2-religious-commitment-and-practice/

Radio Jai . (2016). Premios Nobel: ¿Cuantos premios tiene el pueblo judio? Recuperado el 28 de Noviembre de 2016, de Radio Jai 96.3 MHz: http://www.radiojai.com.ar/online/notiDetalle.asp?id_Noticia=43139

Wallis, R. R. (2006). Manual Para Nuevos Creyentes. Waverly NY USA: Christian Zion Publishers.

Wesley, J. (2008, reimpresíon ). La Perfección Cristiana. Kansas City , Missouri, USA: Casa Nazarena de Publicaciones.

Todas las citas bíblicas fueron tomadas de la versión Reina Valera 1960 de las Sociedades Bíblicas a menos que se diga lo contrario.

 

 

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